DE PRIMERA MANO
- Los oscuros intereses en su debacle
Por Omar Zúñiga
Cumbre Tajín cumple 26 años.
Aunque inicialmente fue proyectada para entrar en funcionamiento en 1999 como preludio al nuevo Milenio, finalmente vio la luz precisamente en el apocalíptico año 2000, marzo, con motivo del primer equinoccio del Siglo XXI.
Nace por iniciativa del entonces gobernador Miguel Alemán Velasco y su admiración por la cultura totonaca, para hacer una celebración en el cambio de Milenio y posicionar en todo el mundo a la emblemática zona arqueológica del Tajín.
Forma un equipo que comenzó con Gastón Melo y Carlos Mora quienes a su vez incluyeron a Salomón Bazbaz.
Ellos desarrollaron el Códice Tajín y hasta entonces se dieron cuenta cabal que la importancia no era sólo de hacer un evento, sino todo un un movimiento alrededor, es decir un festival como lo que se hace en Europa o tipo Lollapalooza, pero que proyectara la enorme y maravillosa riqueza que es el la cultura del Totonacapan.
Involucrada al 100 por ciento en el proyecto, la comunidad del Tajín dieron su VoBo, sin embargo había que realizar la “ceremonia de permiso”, pues nada se podía hacer sin permiso de los ancestros.
La ceremonia la encabezó el entonces gobernador indígena el querido Juan Simbrón, que además fue de una belleza excepcional y transmitida a todo el Mundo, como parte de las celebraciones por la llegada del Nuevo Milenio.
Cumbre fue creciendo y creciendo, trayendo una enorme derrama económica a toda la región norte del estado.
Con Fidel Herrera se empiezan a hacer proyectos sociales muy importantes como parte de Cumbre Tajín: becas para jóvenes indígenas, la creación del Centro de las Artes Indígenas, el nombramiento de los Voladores como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por parte de la UNESCO, en aquella inolvidable ceremonia en Abu Dhabi, donde el mundo entero pudo escuchar por primera ocasión la belleza del idioma totonacu en esa tribuna.
En aquel sexenio Cumbre Tajín vio su esplendor, con artistas tan importantes como Carlos Santana, Björk, Caifanes, Maldita Vecindad, Totó La Mamposina, Oscar D´León, Mono Blanco, Los Cojolites y por supuesto la xalapeña Banda que Manda.
Había de todo.
El proyecto fue creciendo, creciendo, creciendo…; llegó Javier Duarte y todo siguió más o menos bien hasta el último año de ese gobierno en que tuvieron que hacer piruetas, pero el festival integral seguía en desarrollo.
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Hasta que llegó Cuitláhuac García y en su infinita estupidez e ignorancia, Cumbre dejó de importarle y dejó todo en manos de dos oscuros personajes: Eric Patrocinio Cisneros (Bola 8) entonces secretario de Gobierno y el entonces alcalde de Papantla y actual subsecretario de Finanzas, Eric Domínguez.
Todo lo bueno que se había construido, con esfuerzo, dedicación y voluntad a lo largo de casi 20 años, estos personajes le dieron en la madre de un plumazo.
Lo que que era una unidad entre Cumbre Tajín, la Ceremonia de los Voladores, el Centro de las Artes Indígenas, Parque Takilhsukut y la Zona Arqueológica del Tajín, lo dividieron, económica e institucionalmente, pulverizaron a los indígenas totonacas y descabezaron el proyecto.
Todo lo que se había ganado en dignidad para los pueblos originarios del Totonacapan, se perdió.
Desde entonces y hasta ahora, tratan a los totonacas como empleados y ni siquiera les pagan a tiempo.
Esos que pregonan el Bienestar de los pueblos originarios, han sido los primeros en arrebatarles lo que por derecho propio les pertenece.
Intereses económicos por supuesto y políticos también, que se anteponen a los derechos sociales, a los de la gente, a los de ese pueblo “bueno y sabio” que los eligen porque les obligan y que pisotean, utilizando métodos gangsteriles para que se haga su voluntad.
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Hoy en día, tenemos carteles que anuncian un par de días de agrupaciones que además se presentan sin que se cobre la entrada, con la magnífica Lila Downs (la mejor de este cartel), actuando de telonera para un Grupo Cañaveral que llega como el estelar de la noche.
Pero que en el colmo de la ignorancia, en los carteles ni siquiera aparece la emblemática Pirámide de los Nichos, símbolo de la cultura Totonaca y que desde siempre había sido la imagen de Cumbre Tajín.
Lejos, muy lejos quedaron los carteles en los que actuaban artistas de renombre internacional y cuyo boletaje era agotado, incluso por ciudadanos extranjeros que ansiaban venir a Cumbre Tajín y peleban por una entrada.
Hoy en día, de un Festival Indígena que dejaba un importante derrama económica a la región del totonacapan, con proyección internacional, que fue de los más importantes del Mundo, pasamos a una Feria de Pueblo que se realiza sólo “por no dejar”.
Si de verdad quieren ver a Veracruz de moda, hay que poner interés en lo importante: parafraseando a la ínclita “no es cuestión de dinero”, es de proyección cultural y relevancia social.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com




