Pablo Gato
Lo llaman “El templo blanco”, o Wat Rong Khon. Está situado en la ciudad tailandesa de Chiang Rai, en la frontera con Myanmar, la antigua Burma. La construyó el artista Chalermchai Kositpipat. Al comienzo de la obra el artista refleja de manera impactante todo el profundo dolor por el que pasan muchos seres humanos. Las esculturas tienen un alto nivel de dramatismo. Son las almas que sufren. Los motivos son muchos.
Luego avanzas por el templo y llegas a la figura de un Buda blanco. Es blanco porque simboliza la limpieza, la pureza, la bondad. El Buda recibe a esas almas adoloridas, las cura y les abre la puerta del paraíso.
Por eso no solo el Buda es blanco, sino todo el monumento. Es el cielo que acoge a los que tanto han sufrido y les ha liberado de ese dolor.
Es sin duda una gran obra de arte con una llamativa atención al detalle, pero quizás su significado es incluso más poderoso que la belleza del templo en sí. No hay foto del Buda blanco porque no está permitido sacarlas. Un gran artista que centró su obra en exponer el dolor de tantos.
Tras el dolor, el paraíso.