La mayoría de Morena y sus aliados en la Cámara de Diputados aprobó la reforma que establece la nacionalidad única como requisito para aspirar a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
La iniciativa, elaborada por la presidenta Claudia Sheinbaum, recibió 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención, tanto en lo general como en lo particular.
El cambio modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Quienes busquen alguno de esos cargos deberán ser ciudadanos y no tener ni adquirir otra nacionalidad.
Las personas que ya cuenten con una nacionalidad adicional deberán renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidata o candidato. Durante el tiempo que ocupen el cargo tampoco podrán adquirir o solicitar otra nacionalidad.
La reforma también establece que quienes ejerzan esos cargos no podrán utilizar un pasaporte ni un documento expedido en el extranjero.
La oposición votó en contra de la medida al considerar que vulnera los derechos de mexicanos migrantes y de personas nacidas en otros países. También sostuvo que el cambio busca afectar a actores políticos específicos, entre ellos el panista Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas que se destapó para las elecciones presidenciales de 2030.
La diputada de Movimiento Ciudadano Claudia Ruiz Massieu señaló que tener más de una nacionalidad no implica subordinación a intereses extranjeros. “La nacionalidad es parte de su identidad y se puede tener más de una y tener un compromiso total con un país”, afirmó.
La panista Blanca Leticia Gutiérrez Garza cuestionó que los cambios se apliquen a la Presidencia y las gubernaturas, pero no a los legisladores, algunos de los cuales también tienen otras nacionalidades. “Para reformar la Constitución sí somos suficientemente mexicanos pero para gobernar dejamos de serlo?”, declaró.
El coordinador del PAN, Elias Lixa, acusó que la reforma es engañosa y sostuvo que, al establecer nuevos requisitos para las candidaturas, constituye una reforma electoral que no puede aprobarse durante el proceso rumbo a 2027.
Los legisladores de Morena defendieron que la medida no afecta a la ciudadanía y que busca proteger la soberanía frente a cualquier injerencia extranjera. El diputado Guillermo Rafael Santiago Rodríguez afirmó que PRI y PAN no estaban defendiendo a la ciudadanía, sino a Cabeza de Vaca, y declaró: “Alguien le avise a Cabeza de Vaca que las elecciones se ganan en México, no en McAllen”.