Cicuta
Jaime Flores Martínez
Lunes 2 de marzo del 2026.- Obsesionado en conseguir la candidatura morenista al gobierno de Baja California, el actual diputado federal Fernando Castro Trenti comete un gravísimo error al asumirse amiguísimo de los poderosos.
Castro Trenti, conocido como “el Diablo”, supone que al proyectar cercanía con el actual presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso Ricardo Monreal Ávila; de la dirigente nacional de MORENA Luisa María Alcalde Luján e incluso de la propia presidenta Claudia Sheinbaum, obtendrá su pasaporte a una gubernatura que —como priista— intentó ganar en el 2013.
Y aunque reiteradamente ha dicho que en esa elección le robaron la gubernatura, la realidad es que el Diablo mueve la cola en el ocaso de su vida política.
Y es que el Diablo Castro nunca se fue del todo, especialmente de la mente de un ejército de peones a los que traicionó.
Ahora que regresó con credencial guinda, un cargo administrativo en el Congreso y una ambición que no cabe en la oficina que ocupa en San Lázaro, el expriísta, ex embajador de México en Argentina (hoy diputado federal de MORENA) opera con una obsesión enfermiza: la candidatura a la gubernatura de Baja California en 2027.
Su estrategia no es nueva, pero sí ruidosa. Consiste en proyectarse como el hombre cercano al poder real en la Cámara.
En su narrativa, destaca su cercanía con el presidente de la Junta de Coordinación Política Ricardo Monreal, quien —afirma— no es un aliado circunstancial sino “su íntimo amigo”.
La frase circula en pasillos, sobremesas y chats políticos con una insistencia que revela más ansiedad que confianza.
Castro cree equivocadamente que la cercanía con Monreal hipnotiza.
Supone que en el ajedrez morenista, el visto bueno del coordinador parlamentario es un pasaporte automático a una candidatura estatal. Olvida un detalle: el capital político de Monreal ya no cotiza como antes.
Los números son implacables. En encuestas nacionales de opinión sobre liderazgos de MORENA, Monreal aparece sistemáticamente por debajo de otras figuras del partido en niveles de confianza y aprobación.
Su ruptura temporal con “el obradorismo duro” en 2022, sus desencuentros con la dirigencia y su estilo de negociación permanente lo colocaron en la categoría de “útil pero prescindible”.
No es el operador hegemónico que fue en el Senado. Es un cuadro experimentado, sí, pero también muy desgastado.
Apostar todo a esa cercanía o a la simpatía de Luisa María Alcalde, dirigente nacional de MORENA, equivale a comprar acciones de una empresa que está en declive.
El Diablo Castro conoce perfectamente el juego. En 2013 fue candidato del PRI a la gubernatura de Baja California y perdió frente al panista Francisco “Kiko” Vega de Lamadrid. Con el ego hecho pedazos, Castro migró a MORENA en la ola que arrasó con el viejo sistema.
Hoy el señor Diablo intenta reescribir su biografía como si el pasado priista fuera una anécdota menor y no la columna vertebral de su carrera.
El problema es que Baja California no es territorio virgen. MORENA gobierna el estado y la sucesión de 2027 será una disputa interna feroz.
La candidatura no se definirá en cafés, ni en oficinas administrativas de la Cámara. Se resolverá en encuestas (de dedo), aunque debe tomarse en cuenta la percepción de viabilidad electoral.
Cicuta subraya que el Diablo Castro vende cercanía con Monreal como si fuera un salvoconducto, aunque debe observar que —en la realidad─ Monreal no controla el partido.

La dirigencia nacional tiene el brazo torcido por otros equilibrios y sabe que el liderazgo presidencial (y el aval de Estados Unidos) marcaran la pauta.
El Diablo Castro debe poner en práctica su experiencia política y reconocer que en el morenismo actual, la lealtad vertical pesa más que la amistad horizontal.
Conclusión; si su proyecto depende de que el prestigio ajeno lo empuje, y ese prestigio se encuentra erosionado, la apuesta luce temeraria.
Ah
Hace un par de semanas trascendió que será Monreal el coordinador de MORENA en la primera circunscripción de la República mexicana (que incluye a Baja California).
Algunos de los contados aplaudidores del Diablo Castro compartieron su algarabía por esa coyuntura.
Habrá que subrayar que Monreal no es un improvisado. Difícilmente cederá ante Castro, quien además de demonio —habrá que subrayarlo— es un encantador de serpientes.
Positivo
Qué bueno que los legisladores bajacalifornianos aprobaron la semana pasada sancionar la llamada violencia económica y patrimonial que sufren las mujeres.
Y es que, aunque prácticamente pasa desapercibido este tipo de violencia es harto común. El autor de esta iniciativa Ramon Vázquez refirió que muchas mujeres son presionadas u obligadas a realizar labores sin recibir un pago bajo el argumento de “ayudar”, aunque la realidad es que existe explotación.
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