Columna de opinión
Dos Bocas, mentiras, fuego y la esperanza que no muere
Fernando Meraz Mejorado
NEMESIS
Fernando Meraz Mejorado
Allí en Tabasco, en donde la tierra es húmeda y el aire pesa como un suspiro, en el seno del Edén, se alza la mole de acero y de sueños, la refinería Olmeca, gigante erigido contra la distancia y el tiempo, hija de una voluntad caprichosa que quiso tocar el cielo con las manos. Sin percatarse de que tenía los pies de barro. Ahora ya es tarde…
***
Pero ¡qué dura es la realidad! Sobre todo cuando se enfrenta contra el acero. ¡Qué amargo el sabor del humo que mancha la claridad! . No ha pasado mucho tiempo, apenas unos días de abril, y ya el fuego ha querido besar sus entrañas otra vez.
***
El nueve de abril, las llamas despertaron como bestia dormida,
consumieron la bodega, tiñeron de rojo la tarde,
y aunque no hubo lágrimas ni dolor en los hombres,
el miedo creció como hierba mala en el mercado petrolero del mundo.
***
No es solo el incendio, es la sombra que crece y se alarga: Dicen los que saben, los que miran con ojos de ciencia, que la máquina sufre, que respira con dificultad, que su capacidad es un eco lejano de lo prometido.
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Ya no son los 340 mil barriles que cantaron las promesas de Amlo, la cifra se ha encogido, humilde, a 115 mil latidos, y la planta, que debía ser corazón y motor, aún camina despacio, aún quiere probar sus propios pasos.
***
Subió el costo, subió como sube la marea, rebasó los cálculos, rompió las bolsas del tiempo, son veinte mil millones de dólares los que duermen en el barro, una montaña de oro cambiada por petróleo falso y grandes esperanzas que no se resignan a morir.
***
Y aunque la mano que ahora gobierna defiende la obra, y jura que el sistema se une, que el crudo Maya se procesa, persiste la duda, la nube blanca que flota en el cielo, el estrés de las válvulas, el grito silencioso del acero.
***
Así es la historia: grande como el mar que la rodea, construida sobre la ilusión de que sería para no depender de nadie, para ser dueños del destino, pero hoy, Dos Bocas es más que hierro y combustible, es un desafío pendiente, una llama que oscila, entre la gloria de haber nacido y la dura prueba de seguir vivo.–oOo – –
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