La destrucción de las instituciones de salud son resentidas gravemente por la población.
Los servicios que prestan las instituciones de salud mexicanas y su ejército de profesionales, que figuran entre las más destacados en América Latina, han sido siempre un ejemplo de entrega y profesionalismo. No hay que olvidar que, el 19 de septiembre de 2017, durante el sismo de 7.7 grados Richter, especialistas del IMSS del Hospital Pediatría “Dr. Silvestre Frenk Freud” del Centro Médico Nacional Siglo XXI, con heroísmo continuaron una cirugía de precisión a un paciente de 5 meses de edad.
Tal profesionalismo y amor por el prójimo, son, sin duda, la columna vertebral de las instituciones de salud. Asi de honorable es su cuerpo médico.
Sin embargo, con la llegada de la cuarta transformación iniciaron los desprecios, las calumnias, el despojo. Y con ellos también llegaron los médicos cubanos para “apoyar en la pandemia”, con altos sueldos honorarios que nuestro gobierno de izquierda pagó en dólares. Llegaron también los hijos y familiares de políticos ligados a empresas proveedoras del gobierno con dispositivos, insumos o medicamentos a sobreprecio.
La Semana Nacional de Vacunación era un ejemplo mundial desde que la instituyó el Dr. Jesús Kumate, en las supuestas épocas neoliberales. Llegó la izquierda a gobernar el país y también la destrucción y la corrupción.. Primero desmantelaron la red de distribución de medicamentos supuestamente porque los distribuidores monopolizaban y lucraban excesivamente con la distribución de fármacos y vacunas, y aquello fue suplido por despilfarros de millones de pesos.
Según que la Oficial Mayor de la SHCP, se haría cargo de las compras consolidadas de medicamentos. Que había un acuerdo con la ONU para la compra consolidada de medicamentos. Que el INSABI nos iba a salvar y que la Superfarmacia nos iba a llenar de medicamentos a bajos precios.
Llegó la pandemia del COVID-19 y con ella el maltrato a los médicos a quienes se les exigieron jornadas eternas en instalaciones más que inadecuadas, sin medidas sanitarias y sin ser vacunados. A lo que se sumó la acusación de desleales. Murieron cientos.
Todo ello, agravado por el desabasto de medicamentos, insumos médicos y dispositivos.
Un funcionario innombrable metido de político y encargado de conducir las políticas de salud durante la pandemia del COVID-19, tuvo el descaro de insinuar que los padres de los niños con cáncer eran traidores a la patria, también el desatino de asegurar que llegar a 60 mil mexicanos muertos por el covid sería un escenario catastrófico y, sin embargo, México superó las 375 mil muertes por el coronavirus. Entre ellos el mayor número de médicos y personal de salud.
Estás joyas las trajo la cuatro T, que han destruido las instituciones de salud del país.
Y en todo esto tuvo que ver la criminal política de austeridad. Sobrevinieron entonces severos recortes al gasto en Salud afectando el abasto de medicamentos, vacunas, insumos y dispositivos médicos. Obvio, se privilegió primero el gasto para las campañas, después el ejército y la policía.
Este conjunto de situaciones provocó la desaparición de la Semana Nacional de Vacunación y con ella la aplicación sistemática del esquema de vacunación afectando gravemente a los niños, adolescentes y adultos mayores.
Ahora en vísperas del Mundial de Futbol FIFA 2026 y con la llegada de millones de personas, la OMS advirtió que México está a punto de perder el estatus libre de sarampión, tanto así que un grupo de expertos independientes avalados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) evaluarán si se revoca el estatus de país libre de sarampión a México, en una reunión que realizarán el 13 de abril.
De acuerdo a la OPS México se ubica como el más afectado por el sarampión en todo el continente.
Datos de ese organismo y de la Secretaría de Salud, al 20 de marzo de 2026, indican que nuestro país registra 14 mil 36 casos de sarampión y 35 defunciones, superando por mucho a Estados Unidos que tiene 3 mil 772 y 3 defunciones.
En artículos anteriores he comentado cómo la tecnología puede ayudar en estos casos, no sin dejar de lado que se requiere primero aumentar el presupuesto en salud, a la vez que equipar consultorios virtuales dirigidos por profesionales capacitados en herramientas digitales como Chat GPT Health, y empresas consultoras que impulsan la adopción de la telemedicina en instituciones publicas de salud.
Estas iniciativas deberían ser acompañadas de la firma de convenios con la OMS, en coordinación con autoridades de salud de Estados Unidos y Canadá, para implementar las mejores prácticas.
Lo anterior, en sinergia con la campaña de vacunación y refuerzos para frenar la propagación del virus.
Desde mi perspectiva el problema no es únicamente sanitario, sino también de infraestructura digital insuficiente y baja adopción tecnológica en servicios públicos.
La telemedicina representa una solución escalable, costo-efectiva y de rápida implementación que puede atender frentes críticos como el alivio del sistema de atención in situ, porque permite reducir la saturación hospitalaria mediante consultas remotas, triage digital y seguimiento de casos leves o sospechosos.
Asimismo, detección temprana y monitoreo epidemiológico al utilizar plataformas digitales, inteligencia artificial y analítica de datos, lo que permite identificar patrones de contagio en tiempo real y facilitando la toma de decisiones basada en evidencia.
Y finalmente, permitiendo el acceso equitativo a servicios de salud. En nuestro país, en el que existen brechas geográficas importantes, la telemedicina puede hacer accesibles los diagnósticos y la orientación médica.
Casos internacionales refuerzan esta visión. En 2025, Argentina implementó un modelo de atención digital para sarampión mediante plataformas de salud virtual, integrando a cientos de profesionales que brindan consultas, diagnósticos preliminares y órdenes de laboratorio en línea. Este enfoque permitió actuar de manera preventiva y coordinada con campañas de vacunación.
El sarampión no regresó por casualidad ni porque los mexicanos tengamos mala suerte. Regresó porque destruyeron lo que sí funcionaba y porque fueron incapaces de modernizar el sistema de salud con inteligencia y tecnología. A menos de tres meses del mundial México no puede darse el lujo de llegar con hospitales saturados, coberturas de vacunación debilitadas y una infraestructura digital inexistente. O se corrige el rumbo con inversión, vacunación y telemedicina real, o la 4T terminará dejando como legado un sistema de salud como el de Dinamarca, pero en la época de la gripe española.


