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El hermoso gorila Bantú: una historia de amor real

Por Arturo Sandoval

“Si pasas tiempo con los animales, corres el riesgo de volverte una mejor persona“. Oscar Wilde.

 

En febrero de 2015 una estudianta de preparatoria cumplió 15 años; su hermana mayor no tenía dinero para un regalo. Se propuso darle algo diferente a su hermanita, relacionado con sus deseos de estudiar veterinaria o médico cardiólogo, o medicina forense. A los meses que nace su hermana le obsequia una de sus muñecas favoritas, la dinosaura Baby Bop. Le envió una carta a la directora de Zoo para explicar su estresante problema y pidió que les dieran una visita guiada. La directora, de inmediato le contestó para aceptar su petición. El papá se ofrece a llevarlas. Llegan al zoo una mañana entre semana, el día de visitas guiadas y cerrado para el público. Pasan el auto hasta el estacionamiento del personal. Se encontraban varios grupos de escolapios y suponen que irán con ellos, pero no. Llega un joven y amable veterinario, les dice que él los guiaría en una visita especial. Así los lleva por las entrañas del parque, donde sólo el personal especializado entra.

Aunque a través de un grueso vidrio ven muy cerca a los Panda. Tocan y dan de comer a las jirafas; una de ellas le escupe yerba en la camisa del papá. Por la parte de atrás distinguen a leones y tigres en zonas especiales de jardines enormes donde se refugian cuando la gente los estresa y una colinita los separa de la vista del público. En cada pasillo se abren puertas y ven muy cerca a todos los animales. La seguridad es totalmente fuerte y bien cuidada. El personal se ve feliz; desde varios veterinarios, los que alimentan a las especies y los de mantenimiento. Un ambiente verdaderamente agradable. Es notorio el cariño entre el personal; se saludan y hablan con respeto; el amor a los animales se siente en todos. A lo largo del recorrido, en parque no se ve una sola basurita.

El veterinario explica todo y contesta todo, no se oculta nada a pesar de que le preguntan muchas cosas. No hubo restricción para tomar fotografías y vídeo en cualquier parte. Esas zonas que nadie ve, se encuentran muy cuidadas y limpias. Un hermoso tigre blanco acostado en el pasto, con su nariz pegada al cerrado y fuerte muro de acero con rendijas estrechas, les da oportunidad de acercarse al felino y sentir su respiración. Su mirada tranquila e imponente.

Un gorila de verdad

Y llegan al área del gorila Bantú. Hacer una lista de lo impresionante de la presencia en persona de este majestuoso gorila, no se acabaría. Su mirada fija, movimientos elegantes y medidos, sus gestos y sonidos guturales nunca se olvidan; incluso su olor a pesar de la distancia en que estaban, vaya tipo tan guapo.  Las fotos y vídeo de los tres invitados, muestran que los separa de él una fosa de seguridad. Es fácil explicar la enorme felicidad de mirarse frente a frente con un gorila a 5 ó 7 metros de distancia; hablarle y que responda con ademanes, gestos, sonidos y pida sus cacahuates. Le avientan muchos y cuando dejan de hacerlo, Bantú arroja un pedazo de tierra seca o popó a las piernas del papá, para pedir más. Se daba pequeños toques en su pecho para pedir otra tanda de cacahuates. Quizás 15 minutos pasaron con su Bantú; sí, su, aunque sea ese pequeño lapso.

Difícilmente habría mejor regalo que este para una quinceañera; lo muy seguro, es que será inolvidable. Sin duda las mejores cosas de la vida, son gratis.

Quedaron muy, pero muy agradecidos con el veterinario y con la directora del Zoológico de Chapultepec. Por esto, es doloroso y no es posible creer que hayan tenido un descuido en la muerte de Bantú el 6 de julio de 2016, porque no pierden el mínimo detalle.

A raíz de este suceso, hay gente que pidió cerrar el zoo; pero pasaría lo mismo que con los animales de los circos, no tienen a dónde vivir y menos en libertad en sus zonas de origen, porque morirían.

Fue una lástima la separación de la directora y su jefe en esa época. También las afectaciones a su personal. Sentimos muchísimo en México la muerte de Bantú, las dos adolescentes que platicaron con el gorila, más.

Causas científicas de la muerte de Bantú

Años después, en entrevista en un programa de radio famoso. Una funcionaria declara que en el caso Bantú no hubo negligencia ni descuido en nada. Al gorila se le iba a trasladar al zoo de Guadalajara para aparearse con dos hembras. No hubo exceso de calmantes ni anestésicos.

Bantú padecía Fibrosis miocárdica preexistente: expertos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM encontraron la fibrosis miocárdica (cicatrices en el tejido cardíaco) en el corazón de Bantú. Esta condición crónica se muestra en la autopsia oficial: (https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2016_511.html)

Un gorila lomo plateado vive, en promedio entre 35 y 40 años en estado salvaje. En cautiverio, donde reciben cuidados veterinarios y mejor alimentación, pueden superar los 50 años de edad; Bantú tenía 26 años. Los gorilas comparten cerca del 98.4 % del ADN con nosotros.

NOTA: un solo gorila macho adulto, especialmente un gorila de lomo plateado como Bantú, posee una fuerza inmensa, muy superior a la de varios hombres juntos. Puede levantar entre 800 y 1800 kg (1800-4000 libras) en ciertas condiciones y tiene una fuerza de mordida de aproximadamente 1,300 PSI, mayor que la de un león. Entre otros autos con peso de 1,800 kilos están SUV Medianas: Chevrolet Tracker, Volkswagen Taos, y modelos como la Toyota RAV4 o Kia Sportage. Un Vochito, pesa 780 kilos.

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