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Columna de opinión

El INE bajo sospecha: la simulación de la transparencia..

Fred Alvarez Palafox

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Por Fred Alvarez Palafox

 

El cartón de Daniel Camacho hoy en Reforma, titulado «El chofer de Taddei…», retrata la coyuntura con una elocuencia brutal: satiriza el caso del trabajador asignado a la presidenta del INE, quien cobra como chofer mientras figura como apoderado legal de una empresa proveedora del propio instituto.

En estricto apego a la legalidad, hay que mantener el beneficio de la duda respecto a Guadalupe Taddei. La presunción de inocencia aplica para todos. Sin embargo, el beneficio de la duda no exige ni ceguera ni complacencia.

Los hallazgos documentados por Reforma y la UIF no son rumores; son indicios graves de un entramado sistemático. Siete empresas proveedoras bajo la lupa por operar como factureras; un exdirector de Administración vinculado a firmas beneficiadas con contratos millonarios; y el colmo del cinismo: un apoderado legal de las empresas ganadoras cobrando en la nómina del INE como chofer de la propia Taddei con 45 mil pesos mensuales.

Frente a esta red de conflictos de interés y triangulación de recursos que se rastrea desde los órganos locales de Sonora hasta las oficinas centrales de Tlalpan, ¿cuál fue la respuesta de la presidenta del INE? Convocar a los medios a una «lectura de mensaje» —sin derecho a preguntas— para anunciar un “Portal de Transparencia Ciudadana”.

 

Por favor. La transparencia no se decreta hacia adelante para tapar las irregularidades del presente. Lanzar una página web para prometer publicidad de compras futuras no limpia la casa; solo le pone una cortina elegante a la simulación.

“Dar la cara” no se resuelve con discursos ni con portales cosméticos. Se resuelve abriendo expedientes, colaborando con la Auditoría Superior de la Federación y rindiendo cuentas sin evasivas.

El INE es el pilar de la certeza democrática del país. No puede permitirse que la sombra de la corrupción provea sus materiales. En la función pública —y más en el órgano garante de las elecciones— el silencio y las cortinas de humo ante las pruebas no son prudencia: son confesión de parte.

Para la historia inmediata!

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