No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
La pésima política en materia de salud del sexenio pasado, la austeridad republicana y la pobreza franciscana, así como llevar al mínimo las dosis antisarampión en la administración López-obradorista, mantienen a México en la mira de perder su estatus de país libre de sarampión.
Y ahí le van los datos: Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), al cierre de 2024, el último año en el registro, México reportó 80% en la cobertura en la aplicación de la primera dosis, 20 puntos menos que en 2020, año en el que se alcanzó el 100% en el sexenio del tabasqueño.
Sin embargo, por omisión, desatención o falta de dosis, en esos años fue menor la respuesta para la aplicación de la segunda dosis contra el sarampión, ya que, mientras la cobertura para esta toma alcanzó 83 por ciento en 2020, el indicador descendió a 69 por ciento en 2024.
A la fecha, de acuerdo con la Secretaría de Salud, se han reportado más de siete mil 300 casos y más de 24 defunciones, siendo los menores de 1 a 4 años los más afectados, seguidos del grupo de 5 a 9, así como los adultos de 25 a 29 años. Además, los brotes ya se presentan en las 32 entidades federativas, con prevalencia en Chihuahua, Jalisco y Chiapas.
Ante está situación, crece la presión en el sector salud, y México enfrenta, ya lo habíamos anticipado en este espacio, el riesgo de perder su certificación sanitaria, si no logra contener la cadena de transmisión del sarampión en dos meses, plazo que le impuso la Organización Panamericana de la Salud para lograrlo.
La meta se ve muy difícil de alcanzar, pero si le echan ganitas, en una de esas cumplen con la meta.
De acuerdo con especialistas consultados, “la respuesta institucional se concentra ahora en acelerar la vacunación y robustecer medidas de control en territorios con alta movilidad. El objetivo operativo inmediato es elevar coberturas hasta el umbral considerado indispensable para interrumpir la propagación del virus”.
Y ahí le va. En ese contexto, los mensajes de que todo está bajo control y todo está bien bonito, que forman parte de la narrativa de los gobiernos morenistas, sucumben a la posición de la Asociación Mexicana de Vacunología AMV), que ha reiterado que el brote no está controlado y los contagios continúan.
Los especialistas de la AMV ya también alertaron que “aunque el sarampión es prevenible, la baja cobertura de vacunación está permitiendo que el virus siga circulando y afecte a más personas, especialmente a niñas y niños.
Además, los expertos de la AMV advirtieron que el sarampión no es una enfermedad leve, porque puede causar neumonía, encefalitis, hospitalizaciones y defunciones, sobre todo en población no vacunada.
Así que corre tiempo, y México tendrá que haber hecho bien la tarea, de lo contrario, el próximo 13 de abril, podría perder su estatus como país libre de sarampión.
Y estará en manos de la Comisión Regional de la OPS para el Monitoreo y Reverificación de la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita, esa determinación, toda vez que evaluará la evolución del brote, la efectividad de las medidas de contención implementadas y las estrategias de prevención adoptadas para determinar si México mantiene su estatus o lo pierde.
Ojalá lo logren, porque la situación en materia de salud, cada vez es más critica en el país.




