Estados Unidos desplegó 500 militares en su lado de la frontera con México y el Gobierno mexicano envió la misma cantidad a Tamaulipas, luego de que elementos de la Guardia Costera estadounidense presuntamente fueran atacados a balazos, informó este lunes el embajador Ronald Johnson.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que las autoridades mexicanas no tienen evidencia de disparos realizados desde territorio nacional contra personal de Estados Unidos.
Johnson explicó que el incidente provocó acciones coordinadas entre ambos países mediante un operativo “espejo”, con presencia de fuerzas a ambos lados de la frontera entre Tamaulipas y Texas.
“Juntos, tenemos la intención de patrullar ambos lados de nuestra frontera compartida, proteger a nuestras comunidades y hacer más difícil que las organizaciones criminales y terroristas operen”, afirmó el diplomático en su cuenta de X.
El embajador añadió que los comandantes militares mantienen comunicación con las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región. También señaló que la presencia busca responder rápidamente a “amenazas de elementos criminales o terroristas en cualquiera de los dos lados de la frontera”.
Sheinbaum indicó que el Gobierno de Donald Trump notificó por escrito a México sobre detonaciones registradas en la frontera, aunque afirmó que hasta el momento no se han presentado elementos que acrediten esa versión.
“Nosotros hemos pedido pues todas las evidencias de que esto fue así porque no tenemos evidencia, ningún elemento de la Guardia Nacional, de la Defensa, de la Marina ha detectado que haya disparos de la frontera mexicana hacia la frontera de Estados Unidos”, declaró.
“Pero no tenemos ninguna evidencia que nos hayan dado de que en efecto hubo estos disparos de arma de fuego, pero para prevenir cualquier situación ya se hizo un operativo espejo”, indicó la Presidenta.
Como medida preventiva, el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, y el titular de la Marina, Raymundo Pedro Morales, propusieron al Comando Norte y a la Guardia Costera estadounidense realizar las operaciones coordinadas.
De acuerdo con Fox News, el presunto ataque ocurrió el 26 de septiembre, cuando elementos de la Guardia Costera interceptaban a migrantes que cruzaban el río Grande.
El intercambio de disparos habría ocurrido en la frontera del condado de Starr, Texas, sin que se reportaran agentes estadounidenses heridos.