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Futbolización y Gobierno

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  • La Decepción Nacional, Como la Cuatroté

 

El entorno del partido de futbol México-Portugal, el sábado último en el estadio Azteca, es equiparable a lo que sucede todos los días en el país. La máxima figura mundial de los lusitanos, Cristiano Ronaldo, prefirió guardarse en casa que estar en México, aunque sea unas horas. Al menos ocho de cada 10 mexicanos sienten temor de salir a las calles a causa de violencia e inseguridad.

Por ese conjunto de circunstancias que fue y sigue siendo el entorno, la decepción nacional lo es futbolística y gubernamentalmente hablando. La afición le da todo al representativo de futbol, no del país, y nada le regresa, ni siquiera un gol. De no ser por las redes sociales, del hombre muerto por accidente en el Estadio Azteca, no se habría sabido. Quienes criticaron ridículamente a la afición por abuchear y corear a favor de Portugal, taparon el cuerpo inerte con su servidumbre. El exfutbolista Gómez Junco, buenísimo para hacer calaveritas en Reforma, como vocero del lopezobradorismo-sheinbaumismo, se atrevió a decir con otras palabras que quienes silbaron y gritaron fueron quienes perdieron los privilegios del pasado, con la llegada del nuevo gobierno.

Las expresiones de inconformidad el día de la competencia desigual entre un equipo promedio de Centro y Norteamérica y la selección portuguesa campeona de Europa, Top 5 a nivel mundial, son más protestas patrocinadas por el gobierno de la Ciudad de México, para endosar posible violencia, boicoteo y fracasos a las oposiciones y a la ciudadanía. El manual de populismo de izquierda no escrito así lo mandata: la autoridad siempre debe quedar limpia, exenta de toda crisis, buscando y encontrando culpables.

Después del encuentro que empezó sin goles y así terminó, la generalidad en la asistencia recriminó a los equiperos mexicanos su desempeño, con voces y silbidos ruidosos de inconformidad, lo que no gustó a los dueños del futbol mexicano, directivos de Televisa y empresas patrocinadoras, que ordenaron un nado sincronizado contra la afición, protegiendo a un producto defectuoso, pero caro, como es la decepción nacional de futbol.

Relatores y analistas de futbol, así como exfutbolistas y futbolistas en activo, reprobaron a la afición, incluso llamándola a no asistir a los estadios. Queda claro, a cuatro días del México-Portugal, que la línea discursiva era hablar contra afición y abucheos, y no del desempeño del producto comercial llamado Selección Mexicana de Futbol.

Lo sucedido en el Estadio Azteca —¿quiénes van a llamarle Banorte? Los mismos que se fueron encima de la afición— es muestrario de la cotidianidad del país: demagogia, populismo, discursos, desinterés, cero crecimiento, crisis, corrupción, violencia e impunidad, así como desinformación y manipulación de la información. Estas dos cosas ultimas las desveló la propia presidente de México, Claudia Sheinbaum, quien con gran tino regañó a quienes hicieron pasar como producto de Inteligencia Artificial la imagen de la mujer tomando Vitamina D en una ventana de Palacio Nacional con pies y piernas descubiertas, que ahora se sabe es directora general en la Secretaría de Hacienda, o lo era.

La futbolización y su catarsis es peligrosa en un país como México, donde se siembra polarización política-gubernamental-social y se cosecha violencia e impunidad. Hasta Cuauhtémoc Blanco, el coleccionista de denuncias políticas, civiles, familiares y penales, sirvió al entorno futbolero-gubernativo mediatizado, al ser acusado en redes de intentar perpetrar homicidio a bordo de su camioneta tasada en 3.5 millones de pesos y sin placas, contra quienes se plantaron en los accesos al Estadio Azteca, contratados por la propia Cuatroté.

letraschiquitas

Un buen hombre e inocente de 36 años de edad murió por tortura un viernes 5 de abril del año 30 a. C., a las 12:00. Fue una ejecución de Estado. Hijo de María y José, no reclamó abandono alguno a su Padre, porque en realidad lo bienaventuró: «Padre, ¡cuánto me has glorificado!», y expiró. Su último aliento provocó un temblor, oscureció, relampagueó y empezó a llover. A primera hora del domingo 8, como anticipó, Ascendió a otro plano, convirtiéndose en Ser de Luz. Su nombre: Jesús, el Cristo.

Abrazo a todos. Hasta el lunes.

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