La Espinita
Andy S. K. Brown*
- II Olimpiada de falsedades en la mentiñera
- Por favor, no saquen a los marinos del agua
- Espere a que Noroña ataque al “Bañagatos”
Con sus “otros datos”, cada mañana López Obrador subía el podio de los ganadores en las mexicanísimas Olimpiadas de las falsedades y los youtuberos le colgaban la medalla de oro.
Fueron algo así como un ensayo comparado con lo que sucede ahora que ya se celebran las II Olimpiadas y en las que la señora Claudia Sheinbaum también recibe la ovación de los asistentes a las mentiñeras, luego de que rompe récords mundiales de mentiras en la (in)disciplina de los 100 metros planos; con gráficas ficticias con salto de garrocha, y hasta en nado sincronizado con su “Batman” de cabecera en reducción de la inseguridad, homicidios, extorsiones, desaparecidos, número de detenidos, de laboratorios de drogas…
Con Zoé Robledo, desde su tapanco, ella bate marcas quiméricas en el número de empleos creados en esta Administración. De tan rápido que mienten se llevan de corbata el prestigio de David Kershenovich y hasta del novato Eduardo Clark cuando adulteran las cifras de abasto de medicamentos. ¡Vaya récord!
Las II Olimpiadas del mito cuatrotero apenas tienen cierto parangón con las que se celebran de vez en vez en la Casa Blanca, donde el Orange Trump también engaña, miente y falsea. Pero nada que ver con la mexicanísimas que se desarrollan a diario en Palacio Nacional, donde dicen defender la soberanía nacional, pero invariablemente acatan órdenes provenientes de Washington, sin excepción.
Los Juegos Olímpicos se celebran cada cuatro años. El lapso que media entre ellos se denomina Olimpiada.
Aquí ya ni tienen chiste. Son sexenales. Y se nos engaña a diario.
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Durante décadas se criticó a la Secretaría de la Marina Armada de México por tener su sede en la céntrica calle de Revillagigedo en la capital nacional. Se decía que, cuando menos, la deberían instalar en las márgenes del xochimilca Canal de Cuemanco. Se trasladaron al sur de CDMX, pero todavía muy lejos del agua.
Desde el sexenio anterior de plano los sacaron del mar. Los mandaron a la sierra a construir el Corredor Transístmico con fatales consecuencias…
… les dieron chambas administrativas en aduanas y ya conocemos el desenlace plasmado en eso que llaman huachicol fiscal en el que hasta el anterior titular de la dependencia, junto con su parentela, resultó implicado…
… les encargaron los aeropuertos y éstos se convirtieron en las puertas por las que entra droga, armamentos, y salen subrepticiamente millones en divisas…
… les encargaron que con sus aeronaves auxiliaran en el traslado de infantes que sufren quemaduras y uno de esos aviones se fue a pique antes de llegar a su destino en Galveston, Texas…
… les encargaron la construcción de un barco en sus astilleros y luego de haber recibido millones de pesos del erario no han entregado ni un salvavidas de caucho.
¡Por favor! ¡Lleven a los marinos al sitio en el que deben estar: el mar!
Solo esperamos que ya en el agua no se ahoguen.

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Ahora que ya comenzó a circular el muy esperado libro de Julio Scherer Ibarra / Jorge Fernández Meléndez el senador Gerardo Fernández Noroña ha pedido que el exconsejero jurídico del Ejecutivo Federal sea encarcelado.
En una de sus transmisiones por redes sociales –que le reditúan económicamente— el personaje al que se conoce por su apellido materno, Noroña, y no por el paterno confesó que no ha leído el libro “Ni venganza ni perdón”, pero que, por lo que ha escuchado, “es una deslealtad monumental (de) Julio Scherer Ibarra y se suma a los que habiendo sido parte del movimiento después salen a decir tonterías, mentiras, calumnias”. No son pocos, por cierto.
Extraña que siendo un lector contumaz Noroña no se haya asomado a este best seller, y sin conocerlo haya defendido al polémico Jesús Ramírez Cuevas (a) “El Bañagatos”, cuyo papel criminal es puesto en letras de imprenta por los autores.
Pero que nadie se preocupe. En breve, semanas, tal vez meses, el legislador dejará de defender al exvocero y ahora asesor presidencial y empezará a atacarlo.
Noroña cambia de opiniones como de calcetines. Decía que los impuestos son injustos, ahora critica a quienes no los pagan a tiempo. Decía vivir austeramente, y hoy tiene una casita de fin de semana de una docena de millones de pesos, viaja en clase premier, posee vehículos de alta gama.
¡Que se cuide Ramírez Cuevas! ¡La lengua de Noroña es viperina!
@AndySKBrown1
* Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones aportadas por los colaboradores y lectores del portal Índice Político.




