Diversos gobernantes, en un pasado reciente, nos ofrecieron un saldo lamentable de incongruencias y desatinos, que no guardan relación alguna con el desarrollo de la justicia que debe de prevalecer en los Estados Unidos Mexicanos, según lo mandata nuestro Pacto Federal.
El poder que ha ejercido la narco-delincuencia-política y numerosas confrontas ideológicas menores, no han contribuido a una sana y deseable procuración e impartición de justicia. Por el contrario, además de haberse dividido ese entorno en dos grandes vertientes con sus consiguientes desviaciones, esas formas de gobernar de antaño dieron inicio a algo muy lamentable: la decadencia moral en todos los órdenes, principalmente el político y jurídico que se ha visto reflejado en todo el entorno de su aplicación.
Platón decía que “el hombre se torna injusto en el momento que cree que puede hacerlo sin peligro y, en lo más recóndito de su alma cree que la injusticia es más útil que la justicia”.
Las perturbaciones en esas formas de mal pensar y gobernar, la crisis económica, el predominio de la violencia, la impunidad, la corrupción, la inseguridad y las injusticias, demuestran que la maquinaria democrática está fallando en México como forma de gobierno y como técnica de combatir a la narco-política.
Los Estados Unidos Mexicanos y su Carta Magna, que hasta antes del neoliberalismo y Andrés Manuel López Obrador, habían ilustrado a la comunidad internacional; sus principios políticos y jurídicos elevados, lamentablemente se ven hoy arrastrados a la aplicación de un poder moderado y sumiso, por desgracia y en muchos casos, al insano poder de la narco-política, que se creó por una añeja alianza.
Los sistemas de procuración e impartición de justicia no respondieron al momento al contubernio que dio origen a la crisis que hoy se vive. México no puede seguir en espera a que diversos partidos políticos se pongan de acuerdo, si sus programas de combate a la narco-política son contradictorios.
La abogacía independiente de la República ha venido asegurando que la procuración e impartición de justicia es un mito mientras se le siga brindando impunidad al político responsable de esa alianza, porque, se apoya en una falsa justicia, ya que el Estado sigue permitiendo esa impunidad.
Hoy se vive una crisis, una profunda crisis institucional, peligrosa para el destino de nuestro México, dicha crisis lamentablemente ha dado origen a una serie de temores dada la inseguridad e impunidad.
La abogacía sigue manteniendo la misma opinión, el neoliberalismo y Andrés Manuel López Obrador, crearon un régimen contradictorio que ha acarreado funestas consecuencias.
La espada de la Diosa Themis ha sido impotente para someter al político creador de aquella alianza. Las palabras de todos los gobernantes se condensan en mentiras pésimamente hilvanadas y peor expresadas y sostenidas para convencer que no vivimos en un narco-Estado.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C.




