CAFÉ DE MAÑANA
Por José Luis Enríquez Ambell
Los hombres de pantalón largo y corto en el entorno del fútbol soccer habrían de empezar a mostrar signos de preocupación por la intervención de Estados Unidos en Venezuela hace unas horas.
Y es que la realización del Mundial 2026 habría de entrar en un laberinto de dudas y preocupación en cuanto a la celebración de la Copa en los EE. UU., luego de la intervención militar ordenada por Mr. Donald Trump, pues Estados Unidos es una de las tres naciones anfitrionas, junto con México y Canadá.
La intervención estadounidense también lleva a considerar que vulnera la Carta de las Naciones Unidas y enciende las alarmas en el entorno futbolístico, además del diplomático. Hasta el momento, la FIFA guarda silencio y no se ha pronunciado en cuanto a uno de los países sede del Mundial.
Y es que los estatutos de la FIFA tienen entre sus principios fundamentales la neutralidad política y la independencia absoluta de las federaciones afiliadas, pues de acuerdo con sus normas, cada asociación nacional, como US Soccer en los Estados Unidos, debe gestionar sus asuntos sin interferencia externa, ya sea de gobiernos, tribunales u organismos públicos de cualquier naturaleza. De ahí que las sanciones de la FIFA se activan en caso de existir injerencia directa del Estado en aspectos como elecciones internas, nombramiento de directivos o la administración de la federación de fútbol.
En esos casos, el organismo rector del fútbol mundial tiene establecido aplicar castigos que van desde la suspensión temporal hasta la expulsión de competencias internacionales, como una Copa del Mundo, a países como ya ha sucedido. Y hasta el momento, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no se ha pronunciado sobre lo ocurrido entre Estados Unidos y Venezuela.
Hay antecedentes, como en 2022, cuando Rusia fue excluida de las competiciones de la FIFA y de la UEFA por la invasión a Ucrania, quedando fuera del Mundial de Qatar de ese año.
Igualmente, en 1992 Yugoslavia fue apartada por sanciones internacionales. Sin embargo, en ambos casos se trató de países participantes, no organizadores del torneo, aunque en esos escenarios el argumento fue proteger la integridad y seguridad de las competencias locales e internacionales. En el caso particular de Rusia, fue más que una sanción automática prevista en los estatutos, derivada de los ataques militares a Ucrania.
Por lo sucedido este sábado entre Estados Unidos y Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro, no existe una base jurídica para que la FIFA expulse al país estadounidense de las competencias o le retire la sede del Mundial 2026, pero sería deseable que la FIFA fije una posición y se conozca qué haría en torno a la situación.
DE SOBREMESA
La FIFA podría tomar decisiones en relación con el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 por la intervención armada y los bombardeos que el primero de estos países efectuó sobre Venezuela hace unas horas, independientemente de que Venezuela vive una crisis sin precedentes, tanto para el país como para Latinoamérica.
Ya veremos si el Mundial puede verse afectado por este episodio de conflicto de naturaleza geopolítica o si, incluso, la decisión de una intervención de Estados Unidos en Venezuela calculó los alcances de posibles alteraciones a la XXIII edición del evento balompédico más relevante para las masas en el globo terráqueo.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Desde mi particular enfoque como mexicano, creo que nuestras autoridades de gobierno en su conjunto no harían mal en priorizar, con toda diplomacia preventiva, evitar mecanismos de opinión en relación con el conflicto que viven Estados Unidos y Venezuela, pues los mecanismos pacíficos permiten soluciones a los conflictos e inhiben el escalamiento de la violencia entre países.
Expertos en el servicio exterior recomiendan encarecidamente priorizar la diplomacia preventiva, con el uso de mecanismos pacíficos de resolución de conflictos, para evitar escaladas violentas entre países vecinos que desemboquen en confrontaciones armadas. De ahí que las negociaciones abiertas resulten canales de comunicación idóneos para atender y resolver controversias innecesarias, bilaterales y regionales, como el derecho internacional lo establece.
UN CAFÉ CON PILONCILLO
Don Gonzalo Martínez Corbalá, personaje del ala izquierda y quien fuera diplomático y político mexicano de carrera, solía decir a sus colaboradores que la mediación y los buenos oficios permiten opinar mejor en casos de intervenciones de un país en otro. De ahí que, siendo neutrales, se contribuya mejor a que las partes dialoguen y acuerden soluciones, sin necesidad de comisiones o tribunales con jerarquía de arbitraje.
Desde todas las trincheras de la población en México, así lo pienso, habremos de estar muy atentos y apoyar las decisiones que adopte la presidenta Sheinbaum en relación con el tema Estados Unidos–Venezuela, buscando la tranquilidad y la paz social de todos.
UN CAFÉ CON DOBLE CARGA
En la Fiscalía General del Estado (FGE), continúa la titular del organismo autónomo de Procuración de Justicia Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, ajustando su estructura en el tablero del ajedrez de colaboradores.
Al menos, en áreas de Recursos Humanos, Unidad de Género y otros espacios del Staff de la Ex Presidenta del Tribunal Superior de Justicia en el Estado de Veracruz, habrán de aparecer excolaboradores y recomendados de algunos actuales diputados federales.
¡ES CUANTO!
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