* Después de constatar lo que sucede en México y en el mundo, en ese Oriente Medio que se cubre de cadáveres, pero sobre todo de muertes ajenas a las fuerzas armadas, puede sostenerse que el derecho a la vida dejó de ser propuesta para convertirse en mito. Así como vemos en imágenes el derrumbe de los edificios donde viven civiles, a la de niños suplicando por un mendrugo, así es la desaparición de la legalidad
Gregorio Ortega Molina
Escucho los lamentos de las autoridades proferidos -por una estricta necesidad política- por el fallecimiento de los militares durante el operativo para capturar al narco mayor, lo que está bien, pero en realidad se realza el silencio en el que se van los desaparecidos, los muertos por enfermedades curables, las víctimas de la violencia de los narcotraficantes y del descuido de las autoridades gubernamentales responsables de los descarrilamientos, los deslaves, los derrumbes y los secuestrados.
Tuve una compañera de trabajo que fue enfática en su escueta respuesta cuando dejaba de hacer oídos sordos a mis quejas: para eso te alquilaste. Y es cierto, los bomberos, los policías, los marinos y los militares, al igual que los tunde máquinas, se comprometen a entregar su conocimiento y su vida al servicio de la verdad, pero sobre todo de la paz social, de esa vida que deseamos que culmine en paz, en familia, en la casa.
Pero no, tal parece que para quienes juran cumplir y hacer cumplir la Constitución, para quienes se comprometen con su ética profesional y también con su fe, lo fundamental es salvarse a ellos mismos y ponen pies el polvorosa o se escudan en las armas y la legalidad que cumplen para que los de a pie respiremos en paz, aunque saben que los que carecemos de escudos legales y de armamento, somos absolutamente prescindibles.
La frase de Javier Marías escrita para uno de sus personajes puntualiza lo que es la realidad: es preferible que muera el que está a mi lado.
¿Dónde quedaron las defensorías de los derechos humanos, la preservación de las garantías constitucionales? Todo ha quedado sujeto a las exigencias que les reclaman las necesidades político-administrativas de quienes dicen gobernar, pero en realidad sólo satisfaces sus caprichos, esconden sus ocurrencias en la supuesta planeación para culminar el siglo XXI en ese Primer Mundo que alguna vez llegamos a arañar como nación.
Después de constatar lo que sucede en México y en el mundo, en ese Oriente Medio que se cubre de cadáveres, pero sobre todo de muertes ajenas a las fuerzas armadas, puede sostenerse que el derecho a la vida dejó de ser propuesta para convertirse en mito.
Así como vemos en imágenes el derrumbe de los edificios donde viven civiles, a la de niños suplicando por un mendrugo, así es la desaparición de la legalidad.
@OrtegaGregorio



