Columna de opinión
La Costumbre del Poder: Sheinbaum Pardo es lo mejor que le pudo suceder a México
Gregorio Ortega Molina
- Los mexicanos debemos sentirnos orgullosos de nuestra titular del Ejecutivo, pues con inteligencia ha evitado la desintegración cruenta de la República mexicana, para transformarnos en esa Grandeza utópica del bolivarismo tardío
Gregorio Ortega Molina
Cuando el entonces Procusto de Palacio Nacional advirtió que lo mejor era lo peor que se pondría, la actual titular del Ejecutivo debió intuir el peso de la responsabilidad histórica que pondrían en el proyecto del segundo piso.
Imposible matizar el proceso de destrucción de las instituciones que dieron aliento al proyecto de nación, que fueron el cuerpo del sueño de una República democrática. Oronda la doctora Sheinbaum Pardo presume el nuevo salario mínimo, cuando sabe que muy pocos pequeños empresarios podrán cumplirlo, y el resultado inmediato será el desempleo o, de plano, instalarnos en la ficción económica.
No se carcajeen, no es mi intención el sarcasmo en torno al peso fuerte, al dólar más accesible que el kilo de tortilla. Lo que las naciones compradoras de productos mexicanos buscan, es un precio que les permita operar con margen de ganancia, por eso Marcelo Ebrard se esfuerza por seguir los pasos de Donald Trump y establece los aranceles a la mexicana, con la cabeza fría, bien fría.
De las consecuencias de lo que hoy sucede en nuestra economía, no puede culparse a Carlos Salinas, a Felipe Calderón, a Peña Nieto, la 4T inició con AMLO y concluirá cuando la República quede transformada en un espejismo donde la seguridad pública es inexistente, tan desaparecida como una oposición que ofrezca alternativa, no la reconstrucción, sino un nuevo proyecto que deje atrás los fracasos de nuestros estultos y avariciosos políticos y una politic(A).
Ojo, la avaricia o codicia no es sólo pecuniaria, lo que buscan es un lugar en la historia lejos de la violencia con la que gobernaron, ajeno a los desaparecidos y a las fosas clandestinas, a la avasallante deuda externa e interna, porque lo promocionado como crecimiento del PIB es mentira, y las ofertas empresariales de inversión son tan inocuas como el Gerolán.
Los bloqueos efectuados por transportistas y productores -más eficaces que las protestas de la Generación Z- realizados con esa fría cabeza que sabe que debe saldar su deuda acuífera con Estados Unidos, sin importar el proyecto de reforma, porque ya se dieron cuenta que en las necesidades que exige satisfacer el desarrollo, es más importante el agua que el petróleo. De ese tamaño las consecuencias de la utopía bolivariana. Pero con la cabeza fría.
Los mexicanos debemos sentirnos orgullosos de nuestra titular del Ejecutivo, pues con inteligencia ha evitado la desintegración cruenta de la República mexicana, para transformarnos en esa Grandeza utópica del bolivarismo tardío.
@OrtegaGregorio
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