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Columna de opinión

La Costumbre del Poder: ¿Vivirías como en La Chingada que todos pagamos?

Gregorio Ortega Molina

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Gregorio Ortega
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*“… La venganza no sirve de nada. Mejor dicho, sólo sirve para hacerte creer que has arreglado las cosas, que has recompuesto el mosaico, cuando en realidad lo único que has hecho es desahogar tu frustración. El problema es que, hasta que ejecutas la venganza, no lo entiendes. Eliminar a quien te hizo daño es inútil. Continúas cometiendo el mismo error. Y yo moriré con ese error

Gregorio Ortega Molina

 

Desconozco las verdaderas intenciones de estos mequetrefes de la 4T cuando se vuelcan sobre esa idea de ser como Cuba, o Venezuela, o Nicaragua. Saben, a ciencia y paciencia que, en esas naciones, como en todas, quienes tienen el poder y son munificentes, no viven ni vivirán como el pueblo.

Ahora que disfrutó de los beneficios del cargo, ¿podría Andrés Manuel regresar a Copilco y acomodarse a la memoria y el recuerdo de la señora Rocío Beltrán Medina? Ella fue congruente, él no lo es, por eso está vetada su evocación. A estas alturas dudo que AMLO sea capaz de desprenderse de lo que disfruta en La Chingada, tanto en comodidades físicas como en alimentos. Nada más fácil que acostumbrarse a la que cada cual considera óptimo, o bueno, o satisfactorio.

Su carácter se mostró al manifestar el deseo de vivir en Palacio Nacional. No quisimos entender que satisfacer un capricho de ese calibre, muestra la dimensión de sus pretensiones, sus rencores, su deseo de venganza, porque para eso buscó el poder, impuso a su sucesora, y desea transformarse en el heredero del espíritu libertario de Simón Bolívar, lo que ya es imposible en esta época.

¿Cómo viven Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro, Leonardo Padura? Obvio carecen de lo elemental para sobrevivir como cubanos: la libreta de racionamiento, los apagones, el riesgo de que tu hija se convierta en jinetera, y el hambre por ser libres.

En ese ámbito político, como ahora en el impuesto por la transformación libertaria de Morena, se busca el poder con el propósito de satisfacer pulsiones básicas, primarias. Y a la postre no lo logran. Lo entiendo con la lectura de Antonio Manzini: “… La venganza no sirve de nada. Mejor dicho, sólo sirve para hacerte creer que has arreglado las cosas, que has recompuesto el mosaico, cuando en realidad lo único que has hecho es desahogar tu frustración. El problema es que, hasta que ejecutas la venganza, no lo entiendes. Eliminar a quien te hizo daño es inútil. Continúas cometiendo el mismo error. Y yo moriré con ese error”.

Seamos lógicos, congruentes, porque ninguno de los actuales líderes políticos de México, como tampoco los del PRI o Acción Nacional o de la Revolución Democrática, viviría en la Habana, o en Varadero, como un cubano normal, ya no digamos en Caracas o en Managua. Se comprende que todos aspiran a ser iguales, conscientes de que siempre hay unos más iguales que otros.

@OrtegaGregorio

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