InicioFernando Meraz MejoradoLa ejecución infame de José Luis Beltrán, un mal presagio que estremece

La ejecución infame de José Luis Beltrán, un mal presagio que estremece

NEMESIS

Fernando Meraz Mejorado

 

El asesinato de un periodista es un disparo que sacude el corazón de la democracia, dejando una herida profunda y sangrante. La libertad de expresión tropieza, y el contrapeso al poder se debilita, como una rama que se quiebra bajo el peso de la complicidad de gobernantes y criminales. La sociedad se ahoga en un abismo de miedo y silencio, y el derecho a estar informado se desvanece como la niebla matutina.

La violencia contra periodistas no solo silencia a la víctima, sino que genera un “efecto dominó” que amedrenta a la sociedad civil y a la propia autoridad, sembrando la desconfianza y la desesperanza. Han pasado tres días desde que el crimen contra José Luis Beltrán, – reportero de 60 años que trabajó en La Voz de Durango, después se fue al portal local “Contextos” y se esmeraba en sus entregas– fue descubierto, y la autoridad guarda un silencio ensordecedor, como si la verdad fuera un lujo que no se puede permitir.

Solo la fiscal Sonia Yadira de la Garza se atrevió a confirmar el crimen de manera escueta, sin palabras de consuelo para la familia y los amigos de la víctima. La sombra de la impunidad se cierne sobre Durango, como un fantasma que se niega a desaparecer, asfixiando a la justicia y generando más violencia.

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El asesinato de periodistas es un golpe artero al corazón de la democracia, un ataque a la verdad y a la libertad de expresión. Silenciar a un periodista es acallar voces críticas, es debilitar el imprescindible contrapeso que la prensa ejerce sobre gobiernos y grupos de poder.

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Justamente cuando pensábamos que Durango era un oasis de paz, un “Estado Blanco” que se distinguía de la violencia que azota a otros estados, el fantasma del miedo y el silencio cae sobre la población, como el frío del invierno prematuro, que congela voces y esperanzas.

La violencia ejercida genera un clima de zozobra que inhibe a periodistas y ciudadanos para expresar sus ideas y denunciar crímenes y abusos de gobernantes y criminales. Se crea un “silencio colectivo” que evita temas incómodos, dejando a la sociedad inerme frente a la manipulación, la opresión y el saqueo de sus bienes.

Pero la Justicia, aunque tarda, siempre llega. Al tiempo… -o-

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