La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se divide en dos partes, la Dogmática que observa los Derechos Humanos y garantías para los ciudadanos, así como la Orgánica, que tutela la estructura y organización del Estado Mexicano. A su vez nuestra Carta Magna, también consigna en su artículo 31, las obligaciones de los ciudadanos mexicanos: proporcionar educación obligatoria a sus hijos o pupilos menores de edad, asistir en los días y horas designados a la instrucción cívico-militar (Servicio Militar Nacional), alistarse en los Cuerpos de Reserva en caso de una agresión a la patria y contribuir en su parte proporcional a los gastos públicos (pago de impuestos).
En el caso del Servicio Militar Nacional (SMN), lo deben cumplir todos los ciudadanos al alcanzar los 18 años de edad. Actualmente es obligatorio para los varones y voluntario para las mujeres a partir del año 2000. En sentido estricto, al existir políticas de igualdad de género, los hombres y mujeres gozan de los mismos Derechos, por lo tanto también de las mismas obligaciones. En suma, todas las mujeres al llegar a la mayoría de edad, están en teoría obligadas a servir en el Servicio Militar Nacional. En descargo de las muchachas voluntarias, refiero una anécdota vertida por un mando militar, quien compartió que en un principio, los instructores intentaron tener consideraciones con las voluntarias, y entonces ellas congruentes, expresaron su disposición para recibir el mismo rigor en el entrenamiento que sus compañeros hombres.
A pesar de que el Servicio Militar Nacional quedó establecido como una obligación constitucional desde 1917, aún estaban por venir en el país jornadas convulsas, que retrasaron su implementación. En 1938, el General Cárdenas propuso la Ley del Servicio Militar Nacional. Sin embargo esta no se redactó hasta 1940, entrando en vigor en 1943, durante el gobierno del General Ávila Camacho y en el contexto de la participación de México con los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
Es aquí, cuando surgió la emblemática figura del Conscripto, los muchachos que comenzaron a cubrir el servicio militar obligatorio, vestidos de uniforme caqui, con gorra cuartelera y armados con fusiles Mauser de fabricación nacional. Hoy en la avenida Conscripto, que corre paralela al Campo Militar Número Uno en el Valle de México, existe un sobrio monumento a aquellos jóvenes llamados a defender a la nación. Sin embargo, la entrada en vigor del SMN, no fue sencillo, surgieron protestas en virtud de la severidad de la cual echaron mano algunos instructores al entrenar a los bisoños reclutas o en contra del “rancho” que se les servía en los cuarteles. Un extremo se dio en el Estado de Morelos, donde algún mal intencionado o un germanófilo, dejó correr el rumor de que los conscriptos serían enviados a combatir a los japoneses en el frente del Pacífico, entonces grupos de campesinos, se levantaron brevemente en armas, en la llamada “Rebelión del Sorteo”. Los morelenses aún tenían fresco en la memoria, el recuerdo de la revolución zapatista y no quisieron ver a sus hijos partir a la guerra. Al final, afortunadamente el espíritu cívico y patriótico se impuso en todo el país.
El SMN se realizaba inicialmente los sábados y domingos, pero a partir de 1980, es solo sabatino. De 2014 a la fecha, existe la modalidad de “Encuadrado”, en la cual los jóvenes tienen la opción de servir tres meses permanentemente en una compañía. Actualmente existen doce compañías del SMN, una por cada Región Militar y se reclutan tres escalones por año. Ahí los jóvenes reciben instrucción militar, uniformes caquis similares a los de los cadetes y un sueldo semanal. La instrucción impartida es de primer orden, estos modernos conscriptos, precisamente son famosos por su gallardía al marchar. La cartilla Militar Liberada que se entrega al finalizar el SMN, no solo acredita cumplir con una elemental obligación constitucional, sino es para los hombres en México, un documento y requisito indispensable para realizar cualquier trámite oficial y en muchos casos para aplicar para un obtener un empleo. Hubo quien mostrando una absoluta ignorancia con respecto a nuestra memoria histórica, pugnó por la desaparición del SMN. Las razones fueron absurdas y se ampararon en que ya era obsoleto o en que no era necesario, porque México cuenta con un ejército profesional o que representaba una apología al militarismo. Sin embargo, para fortuna de los valores y virtudes que distinguen a las mejores causas nacionales, se tomó la decisión de modernizar y fortalecer al SMN.
El presente año, verá la mayor transformación del SMN, probablemente desde 1943. Las 44 sesiones semanales se redujeron a tres meses, en los cuales en tan solo 13 sesiones, los jóvenes y las voluntarias, recibirán adiestramiento militar así como nociones de Derechos Humanos, Legislación Militar, protección civil y primeros auxilios entre otras materias. La premisa también es que en los sorteos se liberen más bolas blancas, lo que significa que más jóvenes cumplirán con el SMN. En el caso de los Encuadrados, a su instrucción habitual se añaden maniobras en los Centros Nacionales de Adiestramiento (CNA) con prácticas de tiro con los excedentes de Fusiles FAL de fabricación belga, con que cuenta el Ejército Méxicano.
Pero más allá de una histórica renovación, que acorde a los nuevos tiempos actualiza al SMN y lo hace más intenso, dinámico, eficaz y participativo, también se robustece a la genuina integración cívico-militar, que hoy constituye una de las fortalezas de México. La gesta cívica de cumplir con el SMN se traduce también en las siguientes virtudes: honor, valor, lealtad y patriotismo, mismas que acompañan en su emblema, a la divisa de la Dirección General del Servicio Militar Nacional: “La Juventud al Servicio de México”.





