POR FERNANDO PESCADOR GUZMÁN.
La revocación de mandato en Oaxaca y los actos de censura implementados desde el gobierno de Campeche no pueden entenderse como episodios aislados ni como simples excesos locales.
La naturaleza de estas decisiones, postulamos, es que se trata de la conformación de un proyecto de nueva arquitectura política que busca consolidar un poder cada vez más centralizado bajo la hegemonía de MORENA.
Por sus rasgos no queda duda del carácter autoritario del esfuerzo. La señal que vemos es clara: se están probando mecanismos para controlar tanto las instituciones como la narrativa pública preparando el terreno su implementación a partir de 2027.
La preocupación no surge en el vacío. México atraviesa un momento de reconfiguración profunda de su sistema político, con un partido dominante que ha acumulado poder territorial, legislativo y simbólico. En ese contexto, cualquier movimiento que afecte la autonomía electoral o la libertad de prensa adquiere un peso mayor, pues debe interpretarse precisamente como parte de un patrón.
Oaxaca: la revocación como herramienta de control político
El proceso de revocación de mandato en Oaxaca ha sido presentado oficialmente como un ejercicio de democracia participativa. Sin embargo, la dinámica institucional y los resultados sugieren un diseño y su oportunidad política que no responden a un impulso ciudadano sino a un cálculo estratégico: probar un mecanismo que, bajo la apariencia de participación popular, permita presionar, disciplinar o incluso remover a autoridades locales que no se alineen con la dirigencia nacional del partido.
La literatura sobre regímenes híbridos señala que los partidos dominantes suelen utilizar herramientas formalmente democráticas para reforzar la cohesión interna y asegurar la subordinación de actores subnacionales.
En este sentido, la activación de procesos de revocación en contextos donde el partido gobernante controla la movilización territorial puede ser una sofisticada herramienta de control político autoritario bajo la apariencia de una democracia.
Desde esta perspectiva, Oaxaca estaría funcionando como un laboratorio institucional donde se prueba la viabilidad operativa y narrativa de la revocación como instrumento de control vertical.
Si el mecanismo se normaliza y se replica, podría contribuir a un ecosistema político donde la permanencia de los cargos electos dependa menos de la evaluación ciudadana y más de la capacidad del partido dominante para activar consultas con fines estratégicos.
En otras palabras, la posibilidad de activar procesos de destitución mediante consultas organizadas desde estructuras partidistas podría convertirse en un mecanismo institucionalizado para que gobernadores, alcaldes y legisladores mantengan una lealtad estricta hacia el centro. La línea política a seguir sería la voluntad de la dirigencia nacional y no las necesidades de la población. Lúgubre escenario para las poblaciones residentes en regiones de alta inseguridad.
Campeche: la censura como advertencia
En Campeche, diversos medios y periodistas han denunciado actos de censura, presiones administrativas y restricciones al acceso a la información. Aunque las autoridades locales han negado sistemáticamente estas acusaciones, organizaciones de defensa de la libertad de expresión han señalado patrones preocupantes que van desde el uso de auditorías para intimidar a medios críticos hasta la exclusión selectiva de periodistas en conferencias y eventos oficiales.
Estos hechos no son una loca ocurrencia sino un componente estratégico. Campeche se estaría convierte en el ejemplo de cómo un gobierno estatal puede utilizar herramientas institucionales para moldear a modo el ecosistema informativo.
La lógica política sería clara, si se controla la narrativa local se reduce la capacidad de los medios para fiscalizar al poder, y se envía un mensaje al resto del país sobre los costos de la crítica.
La censura, en este marco, no sería un exceso aislado, sino un ensayo de gobernabilidad comunicacional. Un laboratorio donde se prueba qué tan lejos puede llegar un gobierno estatal en el control de la prensa sin enfrentar consecuencias políticas o legales significativas.
Investigaciones académicas muestran que los gobiernos subnacionales, especialmente en sistemas con débil autonomía institucional, pueden emplear la censura no necesariamente para silenciar por completo a la prensa, sino con el fin más acotado de generar un clima de disuasión que limite la crítica y favorezca narrativas oficiales.
Casos de corrupción o convergencia con el crimen organizado quedarían para siempre en las sombras.
La convergencia: control institucional más control narrativo
La hipótesis central que conecta ambos casos sostiene que MORENA estaría construyendo dos pilares complementarios para un proyecto de poder más centralizado con dos pilares fundamentales.
Primero, el control institucional, mediante mecanismos como la revocación de mandato, que permiten intervenir en la permanencia de autoridades electas.
Segundo, el control narrativo, a través de prácticas de censura selectiva o presión mediática con miras a reducir sustancialmente la capacidad de crítica y escrutinio.
La combinación de estos elementos crea un entorno donde el partido dominante puede moldear tanto las reglas del juego político como la conversación pública que las rodea. No se trataría de un autoritarismo clásico, sino de un modelo híbrido: elecciones periódicas, pero con condiciones cada vez más inclinadas hacia un solo actor.
¿Un escenario plausible?
El proyecto de incluir un adelanto del proceso de revocación de mandato federal de 2028 a 2027 tiene implicaciones importantes. Toda vez que, sectores de MORENA, estarían considerando la revocación de mandato como una suerte de “caballo de troya” para una estrategia de mayor alcance como ya se mencionó.
Sea 2028 o 2027, lo cierto es que MORENA podría controlar la mayoría de los gobiernos estatales, el Congreso y buena parte de los organismos autónomos, más allá de la posibilidad de una caída electoral del partido gobernante.
En ese contexto, mecanismos como la revocación de mandato podrían utilizarse para ajustar el mapa político a conveniencia, mientras que el control mediático local podría consolidar un entorno informativo menos plural y más progobierno.
Otros especialistas, sin embargo, consideran que esta lectura es excesiva. Señalan que México mantiene contrapesos institucionales relevantes, que la sociedad civil ha demostrado capacidad de movilización y que los medios nacionales conservan independencia suficiente para denunciar abusos. Desde esta perspectiva, los casos de Oaxaca y Campeche serían preocupantes, pero no necesariamente parte de un plan coordinado.
El verdadero debate: ¿qué tipo de democracia quiere México?
Más allá de si la hipótesis es correcta o no, lo que revela es una inquietud creciente sobre el rumbo del país. La democracia mexicana ha sido históricamente frágil, pero también resiliente. La pregunta subyacente es si los mecanismos de participación y las prácticas de comunicación gubernamental están fortaleciendo esa resiliencia o erosionándola.
Para algunos, la revocación de mandato y la relación con la prensa deberían ser herramientas para ampliar la participación y garantizar la transparencia. Para otros, se están convirtiendo en instrumentos de control político y disciplinamiento.
Lo cierto es que México se encuentra en un punto de inflexión. Si los casos de Oaxaca y Campeche son señales de una tendencia mayor, el país podría estar entrando en una etapa donde la hegemonía política se traduzca en un poder más concentrado y menos sujeto a escrutinio. Si no lo son, al menos han abierto un debate necesario sobre los límites del poder y la importancia de proteger la pluralidad democrática.
En cualquier caso, 2027 no será un año más. Será una prueba de hasta qué punto las instituciones mexicanas pueden resistir la tentación del autoritarismo o, por el contrario, adaptarse a un nuevo equilibrio donde la centralización del poder se normalice.
SAGRADAS ESCRITURAS: Job 3:6 – 8
Apodérese de aquella noche la oscuridad.
No sea contada junto con los días del año ni aparezca en el cómputo de los meses.
¡He aquí, sea aquella noche estéril; no penetren en ella los gritos de júbilo!
Maldíganla los que maldicen el día, los que se aprestan a instigar al Leviatán.





