Alberto Montoya
Lo que se conoce hasta ahora de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y su traslado a Estados Unidos mediante un operativo ordenado por Donald Trump es muy poco, pero hace suponer que se trata de una salida, en realidad, negociada.
El presidente estadounidense sostuvo llamadas telefónicas oficialmente con el dictador venezolano el año pasado y, según han reconocido políticos en Washington, se le ofrecieron salidas, las que nunca aceptó.
Cuando menos no oficialmente.
A Maduro se le ofreció dejar el cargo y refugiarse en el país de su elección. Rusia era una opción, pero quien fuera chofer de autobús antes de incursionar en la política lo rechazó.
El dictador cursaba su tercer mandato (2025-2030), con lo que habría llegado a dieciocho años en el poder, superando a su mentor Hugo Chávez, que estuvo en la presidencia catorce años, de 1999 a 2013, hasta que tuvo que dejarla debido al cáncer que lo llevó a la muerte.
El régimen madurista es acusado por Washington de tener nexos con el narcotráfico, de ser fundador del Cártel de los Soles e impulsor del cártel del Tren de Aragua, además de traficar armas en todo el país.
Para decepción de millones de venezolanos y no venezolanos, la incursión de Trump no busca el rescate de la población y de la nación sudamericana, así como el fin de ese régimen, sino el control de la mayor reserva de petróleo en todo el mundo, que ésta posee.
Y así lo dijo el mismo Trump, tras la detención de Maduro.
Que el mundo quería, anhelaba, la caída del dictador venezolano es indudable, pero que haya sido de esa manera, con la abierta violación al derecho internacional y a la soberanía de un país es inaceptable.
Washington permitirá que Delcy Rodríguez, hasta ayer vicepresidenta, lleve las riendas de Venezuela y descartó lo que muchos creyeron sería el siguiente paso: que Edmundo González, presunto triunfador de las elecciones presidenciales de 2024, apoyado por la ganadora del premio Nobel de la paz, María Corina Machado, regresara del autoexilio en España para asumir el cargo.
¿Por qué?
Porque, dice Trump, ambos carecen de poder, de control de las fuerzas militares y políticas, lo que es clave para gobernar un país, y eso sí lo tiene Delcy Rodríguez.
El lunes juró al cargo como presidenta interina.
¿Qué sigue para Venezuela?
Con base en lo anunciado hasta ahora, Estados Unidos mantendrá el control y la supervisión del gobierno interino por así convenir a sus intereses. Después, la transición llevará a una estabilidad política y económica aunque no en el corto plazo para, finalmente, convocar a eleccioneds y ahí intentar imponer a un candidato o candidata.
Venezuela está, en tanto, convulsionada.
Ayer se conocieron disparos en los alrdedores del palacio de Miraflores, donde despachaba Maduro y hoy lo hará Rodríguez.
Se especuló sobre un eventual golpe de Estado, pero hasta ahora nose ha confirmado.
Ayer Maduro compareció por primera ocasión ante un juez en Nueva York.
Ahí se dijo inocente, aún presidente de Venezuela, un hombre decente y un prisionero de guerra. Su esposa, Cilia Flores, también se dijo inocente.
En México, en tanto, Claudia Sheinbaum Pardo mantiene su posición hecha pública desde la madrugada del sábado, cuando rechazó cualquier injerencia de Estados Unidos en otro país y hasta la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió un comunicado.
Trump reiteró esa mañana del sábado a Fox News que los cárteles del narcotráfico controlan México y que Sheinbaum, aunque mujer agradable, está atemorizada por el crimen y que, entonces, “habría que hacer algo con México”.
Ayer, ambos insistieron en sus posiciones.
El que sorprendió al mundo fue Andrés Manuel López Obrador, quien se atrevió a publicar en X una crítica a Trump por su invasión a Venezuela y hasta se atrevió a negarle el envío de un abrazo.
¿Qué intereses mueven a López Obrador a manifestarse abiertamente a favor del dictador Maduro y hasta a defenderlo sin importarle desafiar a Trump?
Ya se conocerá la información, pero lo que es un hecho es que tanto Sheinbaum como López saben que en cualquier momento pueden ser los siguientes y por eso mantienen la defensa de ese dictador y su régimen autoritario.
Vámonos: Coahuila inicia 2026 con finanzas sanas. Así lo asegura José Antonio Gutiérrez Rodríguez, secretario de Finanzas del gobierno del Estado, quien afirma que 2026 será un año con arranque histórico para Coahuila. Gutiérrez Rodríguez informó que desde el 1 de enero entró en vigor el paquete Económico presentado el pasado diciembre, donde se resalta que no hay nuevos impuestos y que sólo se actualizaron las tarifas de derechos conforme a la inflación estimada de un cuatro por ciento.
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