NEMESIS
Fernando Meraz Mejorado
No pesan los tropiezos: nos levantamos como la tierra después del sismo.
Las heridas no duelen infinitamente: el tiempo enseña a cicatrizarlas.
Las adversidades no intimidan: se cruzan, se vencen y se dejan atrás.
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En Durango, un pueblo noble y generoso abre el 2026
con el pulso firme y la mirada despierta.
No espera favores del destino:
se dispone a trabajar con el rigor de quien sabe
que las metas no caen del cielo,
se arrancan al día con esfuerzo y constancia.
No importa el sacrificio,
ni el hambre que fortalece la voluntad,
ni la sed que prueba el carácter.
Porque lo que no nos mata
se convierte en raíz más profunda. Nos hace más fuertes.
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Pueblo estoico, sin duda.
Noble estirpe la nuestra, que perdona,
pero no extravía la memoria.
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El recuerdo no es venganza:
es advertencia.
Y entre los propósitos del nuevo año
hay uno que arde con justicia necesaria:
que los rufianes que saquearon la Hacienda Pública y que hoy la gastan con frenesí
restituyan lo robado
y sean sometidos a juicio político severo y ejemplar, sin máscaras
sin disfraces ni refugios
***
No es posible volver el rostro
cuando la atrocidad desborda toda medida.
Cuando los millones expoliados
—convertidos en lujos privados—
habrían servido para aliviar la carestia galopante,
para contener el desempleo,
para rescatar servicios públicos hoy en ruinas, por el descuido,
para mitigar las vicisitudes que ya golpean a diario.
***
La impunidad es una sombra larga.
La satrapía, un ruido que aún resuena y seguirá resonando desde las sórdidas oficinas en donde se perpetran los atracos.
***
Sin conciencia, prevaricaron;
sin ética, olvidaron el límite.
En Durango, Jorge Herrera Caldera, el mustio cobarde, amoral, fiel de la parroquia de San Agustín cuya doble moral es ligada a los más turbios manejos y vive prófugo, con la frente manchada por el deshonor y su sucesor, un impresentable ladrón José Rosas Aispuro, también huérfano del sentido social que debe tener el gobierno, tampoco puede presentarse en público en Durango, so pena de ser detenido y enviado a la cárcel.
Hoy habitan, ostentan, viven en la opulencia,
pero es un lujo que no se disfruta,
una riqueza que no satisface,
porque fue edificada sobre el daño ajeno y la pobreza de las mayorías. Dinero salado, ilegítimo. De nada vale asistir a sitios exclusivos, ahí serán señalados. Ropa y ajuares costosos, solo aportan la cuantía de lo robado. Ciertamente no los lucen, son sambenitos de la culpa.
***
La historia, sin embargo, no se distrae.
Avanza con paso lento y seguro, firme.
Y Némesis —paciente, inexorable—
siempre estará.
Némesis es enemigo acérrimo y rival que reivinca la retribución, la justicia o el castigo, surge de la deidad griega Némesis, mquien equilibraba el destino castigando la soberbia humana y restaurando el orden, y en la narrativa moderna es el enemigo principal del protagonista que llega al límite del abuso. Cual moderna Fuenteovejuna. – oOo-





