El Gobierno de México solicitó a Estados Unidos pruebas sobre un presunto intercambio de disparos en el río Bravo y envió 500 militares a la zona fronteriza entre Tamaulipas y Texas.
El incidente habría ocurrido el 26 de septiembre cerca de Garceño, Texas, frente al municipio de Camargo, Tamaulipas, cuando elementos estadounidenses que patrullaban el río Bravo intercambiaron disparos con presuntos hombres armados. No se reportaron personas heridas ni fallecidas.
Durante su conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó reservas sobre la versión difundida desde Estados Unidos y afirmó que su Gobierno pidió elementos para acreditar lo ocurrido.
“Dijeron que había habido disparos desde la frontera mexicana hacia EE UU. Nosotros hemos pedido evidencias de que esto fue así, porque no tenemos evidencia”, declaró.
A pesar de las dudas planteadas por el Gobierno mexicano, el episodio derivó en operativos a ambos lados de la frontera. El envío de militares mexicanos fue reconocido públicamente por el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson.
“Juntos, tenemos la intención de patrullar ambos lados de nuestra frontera compartida, proteger a nuestras comunidades y dificultar las operaciones de las organizaciones criminales y terroristas”, declaró Johnson.
El diplomático añadió: “Los mandos militares mexicanos se comunicarán directamente con las fuerzas estadounidenses desplegadas”.
El reforzamiento se lleva a cabo mientras permanece activo el operativo Frontera Norte, implementado por el Gobierno de Sheinbaum ante las presiones de Washington y que mantiene a miles de soldados mexicanos desplegados en la región fronteriza.
La situación también ocurre en medio de las exigencias de la administración del presidente estadounidense Donald Trump para combatir a las organizaciones criminales mexicanas, a las que su Gobierno ha denominado “organizaciones narcoterroristas”.
Durante este periodo, México ha respondido con detenciones, expulsiones de criminales hacia Estados Unidos y distintos operativos de seguridad.
En la frontera, las detenciones de migrantes que intentan ingresar irregularmente de México a Estados Unidos han disminuido a menos de 10 mil mensuales. Al mismo tiempo, ha cobrado mayor relevancia el uso de drones por parte de grupos criminales para vigilar las operaciones en la zona.
Un jefe militar estadounidense informó a Reuters que durante el último mes fueron detectadas “378 incursiones” de vehículos aéreos no tripulados, en una tendencia que ha registrado un incremento.
El área donde habría ocurrido el intercambio de disparos forma parte de la denominada frontera chica, que se extiende de Reynosa a Nuevo Laredo.
La consultora especializada en seguridad Lantia identifica a más de media docena de grupos criminales con operaciones en los principales municipios de esta franja, entre ellos Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Ciudad Díaz Ordaz y Camargo.