Anahí García Jáquez/Reversos
Momo vive en un viejo anfiteatro. Es una niña como no hay muchas, pues tiene un don muy especial, el cual capta la atención de unos hombres cuyos planes podrían perjudicarla, no sólo a ella, sino a la humanidad entera. Momo tendrá que tomar acción para impedir que cumplan con esos fines.
Momo es un trabajo del escritor alemán Michael Ende (su título completo es Momo, o la extraña historia de los ladrones de tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres), el cual se llama igual que su protagonista, una niña huérfana de origen desconocido, la cual un día llegó a vivir a ese edificio al que ella llama hogar.
Siempre usa un abrigo enorme y anda descalza, aunque a la vez es cuidada por niños y adultos que comparten ese espacio con ella, los cuales la quieren y participan de los juegos que, usando su creatividad, Momo es capaz de imaginar y llevar a la práctica.
Momo no asiste a la escuela, pero posee una inteligencia fuera de lo común, la cual la ha dotado con la capacidad para escuchar a las personas y hacer que su estado de ánimo cambie para bien, una vez que se abren con ella.
Es por ello que no pasa desapercibida para los hombres grises, unos seres con forma humana, los cuales se alimentan del tiempo y, por lo tanto, se dedican a robárselo a la gente usando el argumento de que hay que ahorrarlo y no gastarlo en tonterías.
A través de esta anécdota, el autor nos habla del tiempo, ese recurso no renovable en el cual nos desarrollamos y utilizamos para desenvolvernos y desempeñar nuestras tareas, pero también para el esparcimiento y para las relaciones humanas.
Al no recuperarse una vez que se pierde, el ser humano aprende a invertirlo y estirarlo a su conveniencia, priorizando a qué o a quién se lo dedica.
Una vez que los hombres grises han logrado convencer a la población de ahorrar su tiempo, se nos muestra las consecuencias de ello desde la menor hasta la mayor de las escalas, pues tanto individuos como familias completas son afectados por esto.

Se nos habla de la importancia de bajar el ritmo y detenernos, aunque sea por unos momentos, para contemplar lo que nos rodea y para interactuar con nuestro círculo más cercano, además de que tenemos la capacidad de hacer sentir importantes a los demás al dedicarles nuestra atención y, sobre todo, aprender a escuchar sin juicios ni reproches.
También se habla del amor, la solidaridad, la paciencia, la empatía, la comprensión del otro, del sentido de la urgencia y lo estorboso que puede llegar a ser, del consumismo que se genera al querer gastar en lo material más que en lo inmaterial, así como la necesidad de vivir en el presente, pues lo único que se tiene.
Momo es un texto dirigido a los niños y jóvenes, pero que también los adultos pueden disfrutar, pues contiene lecciones muy valiosas, las cuales jamás está de más recordar.
Momo no está sola, ya que tiene amigos como Beppo, Gigi, el maestro Hora y la tortuga Casiopea, los cuales son excéntricos pero entrañables y serán los perfectos compañeros para ayudarle con la labor de hacer conciencia acerca del tiempo y su utilidad.
Es así como en este texto, el cual es de un ritmo ágil y divertido y donde convergen la realidad y la fantasía, se encontrarán reflexiones muy poderosas, las cuales nos recordarán la importancia de las cosas pequeñas (que en realidad no lo son) y que nos terminan llevando a ese estado ideal llamado felicidad, que no es tan inaccesible como se piensa.
Sólo hay que darse el tiempo para reconocerla.
Momo. Michael Ende. 1973. Editorial Penguin Random House.




