Rodolfo Villarreal Ríos
Ante la situación que vive la economía mexicana, decidimos darnos una vuelta por nuestros archivos que contienen los escritos publicados en este espacio a lo largo del tiempo. Ahí, nos encontramos con una serie de artículos que dimos a conocer hace una docena de años. Aun cuando predominantemente la temática que abordamos en este espacio versa sobre asuntos relacionados con la historia, no pudimos sustraernos a recordar que durante un largo período de nuestra vida estudiantil-profesional estuvimos inmersos en asuntos relacionados con la ciencia económica.
En medio de esas remembranzas está el recuerdo de nuestro interactuar con un buen número de economistas a quienes guardamos aprecio y gratitud, así como amistad entrañable. Entre todos ellos, tenemos presente a dos, a quienes siempre les hemos reconocido su conocimiento de la ciencia económica como tal y que, acerca de ella, nos proveyeron con lecciones imperecederas en la materia.
Uno, René Villarreal Arrambide (ninguna relación familiar) a quien vimos cómo se perdía para la ciencia económica el día que consideró que podía ser político. Desconocemos si retornó al sendero extraviado pues no hemos tenido contacto con él desde hace casi cuatro décadas.
El otro es Sergio Enrique Castro Peña quien fuera nuestro mentor primigenio en los albores de la vida profesional y que, con el devenir del tiempo, salvando desavenencias, se convirtiera en nuestro gran amigo. En ese contexto, durante los ya lejanísimos años en que ambos servíamos en áreas distintas al Estado Mexicano, teníamos la costumbre de dedicar un día del fin de semana para intercambiar puntos de vista sobre asuntos de economía, política, historia, filosofía, religión (en esto nosotros nos dedicábamos solamente a aprender), el contenido de algún libro en específico, deportes y cuanto tema se nos ocurriera tratar. Ambos egresamos, en épocas diversas, de la misma escuela de economía en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Aunado a ello, nos identificaba que, de ahí, salimos indemnes sin habernos convertido en adoradores de la extrema derecha, lo que si aprendimos muy bien fue lo relacionado con la ciencia económica.
Al momento en que, en la patria junto con el inicio del Siglo XXI, comenzó el período de la dinastía de los Infaustos, terminamos por cambiar de sitio de residencia y aquellos diálogos entraron en un período de descanso. Tiempo después, los reanudaríamos por vía remota. En ese contexto, cuando ya reinaba Infausto III, decidimos llevar al texto aquellas conversaciones, mismas que fueron publicadas originalmente, entre julio y agosto de 2013, en Zócalo y www.eldiariodetaxco.com. Dado que la prevalencia de su contenido no ha perdido actualidad, nos permitiremos reproducirlas en esta y las dos colaboraciones próximas. Estamos ciertos de que a primera vista el tópico pudiera parecer árido, pero no lo es. Lector amable, lo invitamos a revisarlas.
Para describir quien tiene la voz, este escribidor se identificará como RVR, mientras que en el caso de Sergio Enrique lo mencionaremos como SECP, procedamos.
(RVR) Hace unos días recordaba como en los sesenta cuando las cosas marchaban bien en el país, no recuerdo haberme encontrado con “doctos” en asuntos relacionados con la economía. Dado que entonces, yo era un chamaco a quien le encantaba escuchar y entrometerse en las pláticas de los adultos, lo que presenciaba eran ardientes discusiones sobre política, pero no sobre la economía. Sin embargo, durante los años en que estudiaba economía, de pronto tenía que aguantarme las ganas de rebatir a quienes sin el mayor sustento teórico trataban de darme lecciones precisamente sobre economía. Ya no digamos después cuando las crisis económicas se nos vinieron encima.
(SECP) Eso es cierto, lo que sucede es que el tema económico se convierte en secundario cuando la población siente que está recibiendo una remuneración adecuada a su esfuerzo y necesidades. Entonces, a nadie le da por pontificar sobre la economía. Sin embargo, el tema es objeto de discusión cuando las oportunidades de obtener un trabajo son un poco más que nulas, al momento en donde el consumo de la mayor parte de la población es de subsistencia, al percibirse que nuestros ricos se encuentran en el selecto grupo de los más ricos del mundo y al ser evidente que a los económicamente desposeídos no les queda sido aceptar que los disfracen con ropajes estadísticos para evitar que se perciba su condición paupérrima.
(RVR) Lo de los disfraces, me lleva a recordar los tiempos en que ambos éramos estudiantes, tú unos años antes que yo, o bien cuando iniciábamos nuestras carreras respectivas al servicio del Estado Mexicano y, con ansias, esperábamos los boletines económicos que periódicamente publicaban el Banco de México, Nafinsa, Banamex y Bancomext. Las cifras eran confiables y nadie se atrevía a rebatirlas. Eran fuentes que con toda certeza podías utilizar para el análisis y las proyecciones. Sin embargo, eso parece haberse perdido y ahora todo se envuelve en ropajes artificiosos.
(SECP) Lo que acontece es que, de un tiempo a esta parte, los reportes económicos se utilizan para encubrir fallas. Aunado a ello, quienes se convirtieron en funcionarios gubernamentales responsables del buen manejo de la economía fueron a estudiar al extranjero y aprendieron de memoria lo que les dijeron, pero no asimilaron que eso había que analizarlo y utilizar la teoría económica en función de las circunstancias del país. {recordemos que este texto es de 2013]
(RVR) Parcialmente tienes razón, pero debo de señalarte que no todos los que pertenecimos a la “wet brain brigade” regresamos obnubilados. Lo que sucedió fue que a quienes no “asimilamos” lo bondadoso que era dejarse guiar por la mano invisible nos marginaron o acotaron en el proceso de desarrollo profesional, hasta que nos echaron fuera. Nuestras opiniones eran toleradas, pero no aceptadas.
(SECP) De acuerdo, te concedo que no todos retornaron convertidos en sobrinos de “Uncle Milton,” pero algo les quedó. Sin embargo, en los últimos tiempos los funcionarios gubernamentales han logrado con su actitud, dado el entorno prevaleciente fuera de sus oficinas, que los indicadores económicos se vuelvan cuestionables. Escudados en su cargo o en el papelito que les extendió tal o cual centro de estudios de posgrado, aquí o en el extranjero, doctamente manifiestan que la única forma de poder revertir la situación de la economía es utilizando medidas restrictivas. Ponen de lado que la economía mexicana manifiesta una anemia aguda para crear empleos, arguyen, que hay una súper sensibilidad a cualquier estímulo a la demanda real y si esta se incrementa va a elevarse la inflación. En síntesis, para ellos, la única vía posible para enfrentar la depresión es generar mayor depresión, algo que resulta ilógico aun para quienes no son expertos en el tema económico.
(RVR) Esto que mencionas, me recuerda lo que en otras ocasiones hemos comentado, sí fueran médicos recurrirían a las sanguijuelas y punciones para combatir los males. Lo que sucede es que estos doctos creyeron cuando les dijeron que el estado no debería de participar en la economía, el gasto gubernamental es pernicioso per se y las fuerzas del mercado guiadas por la mano invisible se encargarían de todo. No pueden dilucidar que la intervención del estado en la economía tiene que darse como el generador-motor que propicie un entorno adecuado para la inversión productiva, esto es que sirva como el detonador para que x o y sector arranque y una vez que esto ya inició, dejarlo para que por su propia acción sea capaz de ser eficiente y entonces el estado enfocar el gasto gubernamental a otros renglones, en donde debe de estar presente la asistencia social, no el “pobretismo” elevado al grado de política gubernamental.
(SECP) Antes de que sigas, debo decirte que olvidas un elemento poco mencionado por quienes se encargan de guiar a la opinión pública. Los grupos monopólicos u oligopólicos han encontrado que a toda costa hay que limitar la demanda en el punto que les genere el grado óptimo de ganancias, el cual obviamente es un nivel muy inferior a la demanda efectiva.
(RVR) ¿Me estas comentando de que todo lo que se hizo para abrir la economía acabó en la nada? ¿Qué quienes pregonan que se terminó con el proteccionismo para dar paso a la libre competencia actuaron como simples caballos de Troya para fomentar monopolios u oligopolios?
(SECP) Así, es. Quienes estudiamos economía sabemos que la demanda es el mejor camino para tener una economía sana. Esto es porque con el grado de existencia de la demanda, se puede conocer la cantidad de producción que se requiere para satisfacerla. Asimismo, al aumentar la producción, esto repercute en la cantidad requerida de nuevos insumos, los cuales al producirse o adquirirse generaran una demanda de más empleos y estos nuevos empleos a su vez se transformarán en mayor consumo, esto es lo que se conoce como el “efecto multiplicador”, mismo que nos es otra cosa que la reacción que se tiene cuando se incrementa el consumo o la inversión en los factores asociados al proceso productivo.
(RVR) Dado que vamos entrando al tema de los monopolios/oligopolios en la economía mexicana, ¿Qué tal si aquí dejamos el dialogo y lo continuamos la semana próxima?
(SECP) Me parece perfecto.
Para concluir esta colaboración, le preguntaríamos a usted lector amable: ¿Considera que lo aquí expuesto es distinto a la situación que prevalece en los días que transcurren? vimarisch53@hotmail.com
Añadido (25.49.173) Si después de todo el trabajo de maquillaje al cual ha sido sometido, no les queda sino proyectar que el PIB en México crecerá (¿?) 0.3 por ciento en 2025, ya nos imaginamos cual es la cifra real. Pero, olvidábamos que ese indicador solamente tiene importancia para los desadaptados que algún día estudiamos economía.
Añadido (25.49.174) El asunto entre EUA y Venezuela se mueve entre “Ahí viene el lobo, ya viene el lobo…” y los intercambios verbales que sostenían, en Los Ángeles. California, aquellos luchadores de los 1970s, Freddie Blassie y El Gran Goliath.
Añadido (25.49.175) Aun cuando su diario, El País, lo minimiza, cada día que transcurre, el españolito Pedrito se hunde más entre las miasmas de su círculo cercano. Sin embargo, al carecer del mínimo de vergüenza se aferra al cargo y no llama a elecciones. Pero, se nos olvidaba, es que pertenece a los miembros de la izquierda sacrosanta que por donde pasan dejan a sus naciones impregnadas con un tufo a estiércol y convertidas en una desgracia.
Añadido (25.49.176) No quedan dudas de que el Plan Michoacán está contenido en un jarro y, de ahí, su contenido se administra por la vía digital. Un ejemplo es el anuncio de que, en el marco de este, se realizaran ferias y tianguis del bienestar.




