Al pueblo de México:
A la opinión pública:
México vive un momento estelar de su historia: el cambio político y social del país cuya política de justicia social y defensa de la soberanía es hoy un referente en el mundo. El proyecto de cambio a favor del pueblo ha despertado a los enemigos para atacar y descalificar a los gobiernos de la Cuarta Transformación. Son los conservadores de siempre cuyo único dios verdadero es el dinero, dominados por intereses egoístas y cuya única moral es la ambición y el agandalle.
En días recientes se ha desatado una campaña contra mi persona en medios de comunicación y en redes sociales. Y como dice el refrán: la calumnia, la mentira, cuando no mancha, tizna. Las acusaciones y señalamientos son mentiras y ataques viscerales disfrazados de revelaciones periodísticas que ciertos medios y periodistas han tomado por buenas. Las falsedades, los infundios sin pruebas, pretenden tomar el lugar de la realidad.
Los señalamientos en medios hacia mi trabajo como servidor público en ningún caso han sido acompañados por ninguna prueba. Los supuestos casos de corrupción, desvío de recursos públicos, relaciones con delincuentes son absolutamente falsos, producto de la imaginación o de la mala fe de los autores (dos personajes que los une el deseo de venganza y el interés de golpear al movimiento de la Cuarta Transformación y que de esa manera se colocan al servicio de intereses extranjeros).
El pasquín inmundo comentado, el libro recién publicado, está a la altura de El Móndrigo, ese que se escribió contra el movimiento estudiantil en 1968. Sus autores representan todo lo que hoy rechaza el pueblo de México: la defensa de los privilegios y de la corrupción. Un periodista que defendió “la verdad histórica” del gobierno de Peña Nieto en el caso Ayotzinapa y que se ha distinguido por defender a su jefe, dueño de una televisora al que no le gusta pagar impuestos, defiende al conservadurismo y financia a la ultraderecha diario. El otro autor, al que los medios usan como fuente confiable, es un abogado que salió del gobierno en medio de señalamientos por tráfico de influencias y extorsión.
Los autores del libelo eligieron como estrategia comercial de ventas el escándalo, la nota roja, la espectacularidad de las mentiras, el ataque personal, misma que ha sido reproducida en medios de comunicación, por periodistas, usuarios y bots en las redes sociales, curiosamente la mayoría de ellos lleva años atacando al ex presidente Andrés Manuel López Obrador y lo hacen hoy contra la presidenta Claudia Sheinbaum. Esa estrategia de ataque revela el verdadero objetivo político del libelo: usar infundios y falacias para atacar al proyecto de cambio y a mi persona como parte del movimiento de transformación.
Por mi parte —y puedo decirlo mirando a los ojos y de frente— siempre he actuado con ética, buscando el bien común, defendiendo las causas justas del pueblo y luchando contra las injusticias. Como periodista siempre investigué y documenté los reportajes que he publicado, mi trabajo ha sido dar voz a quienes luchan por un mundo mejor, a los defensores de derechos humanos, del territorio, de los recursos naturales, de la soberanía nacional, a los artistas que sueñan.
Nunca he usado recursos públicos para fines personales o políticos. En mi trabajo en el gobierno nunca he intervenido en la vida de ninguna organización social, sindicato ni movimiento social, siempre he respetado la autonomía de los movimientos y organizaciones sociales y ciudadanas. Toda la vida he rechazado el clientelismo y la corrupción política, así como la destrucción de la naturaleza y la explotación de las personas.
Nunca he establecido relaciones personales o políticas con delincuentes, tampoco con empresarios ni banqueros venales que se aprovechan de la necesidad de la gente para expoliarlos y despojarlos. Desde que soy funcionario público no he participado en la organización ni el financiamiento de ninguna campaña electoral. No he promovido el financiamiento privado hacia ningún candidato. Todo lo que se dice en medios respecto al huachicol fiscal es falso. Reto a mis detractores a presentar alguna prueba ante tribunales.
Mi trabajo al frente de la comunicación social en la administración del licenciado Andrés Manuel López Obrador fue cumplir con las funciones de mi cargo. Nunca financié medios de comunicación ni comunicadores, ni sembré preguntas ni respuestas, creo en la libertad de expresión y en el libre albedrío de la gente; tampoco organizo ejércitos de bots ni financio pautas digitales, ni páginas clandestinas o de ataque.
Las supuestas revelaciones son ataques viscerales contra mí y el movimiento de transformación a las que periodistas, comentaristas y conductores de medios de comunicación han querido dar coherencia y presentar como una denuncia contra el poder, como una bomba contra la 4T, como expresión de la “guerra civil” en Morena. Pero se van a quedar con las ganas los adversarios del cambio verdadero que buscan regresar al pasado. Aquí no hay guerra, aquí hay convicción, hay voluntad y principios éticos más fuertes que todo su poder mediático y económico.
Quien acusa tiene que probar, quien reproduce la mentira se hace cómplice de ella. Los verdaderos medios libres dan derecho de réplica y no organizan linchamientos mediáticos. Este libelo es un ataque disfrazado en contra del movimiento de la Cuarta Transformación, del ex presidente Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Confieso que siempre he luchado por un mundo mejor. Confieso que soy una persona de izquierda porque estoy comprometido con la lucha por la democracia, la justicia social y la libertad. Confieso que como servidor público siempre he trabajado con responsabilidad y amor a la patria y al pueblo. Confieso que estoy consciente que en esta lucha uno está expuesto a los ataques, a ser denostado y calumniado; pero si por luchar por el pueblo y la patria uno es atacado y calumniado, vale la pena el costo. No tengo enemigos, no me siento ofendido, los ataques son parte de este oficio de luchar por transformar el mundo.
Quiero agradecer a quienes han rechazado la calumnia y la infamia, a quienes han depositado su confianza en mi labor como servidor público y a quienes han expresado su solidaridad ante estos ataques infundados. Ya lo decía el poeta José Martí: “La única verdad de esta vida y la única fuerza es el amor. El patriotismo no es más que amor…”.
Por eso insistimos: que viva el pueblo de México; que viva la Cuarta Transformación; que vivan los maíces nativos base de nuestra identidad y de nuestra soberanía; que viva la justicia para los trabajadores, los campesinos y los indígenas; que viva un mundo sin explotación, donde no domine el dinero ni la ambición; un planeta sin contaminación, sin destrucción del medio ambiente; un mundo para todos donde convivan la libertad y la diferencia, la democracia y la disidencia, la solidaridad y la ayuda mutua; eso es ser de izquierda.





