Rúbrica
Por Aurelio Contreras Moreno
El primer año de gobierno de Rocío Nahle en Veracruz ha sido una suerte de laboratorio de simulación política y administrativa, en el que mientras en el discurso oficial se regodean en un supuesto respeto a los trabajadores, la realidad contrasta brutalmente con lo que están padeciendo miles de burócratas.
La narrativa de una “época dorada” en justicia laboral, repetida por la propia gobernadora y su impresentable secretario del Trabajo, Luis Arturo Santiago, se derrumba frente a los hechos: despidos arbitrarios, pago de prestaciones en vales de despensa, impagos de salarios y aguinaldos, y la amenaza de una sindicación única que busca controlar y disciplinar a la clase trabajadora.
El caso del Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz (ISMEV) es paradigmático. Con guardias privados en la puerta, once profesores, algunos con más de dos décadas de servicio, fueron impedidos de ingresar a las instalaciones este 7 de enero, luego de que en diciembre recibieron la notificación de su despido de manera verbal, sin documentos oficiales, como quien no tiene derecho a nada. La enseñanza musical, que debería ser un espacio de libertad y creatividad, se convirtió en un escenario de represión laboral.
La Secretaría de Educación de Veracruz, a cargo de Claudia Tello, ha sido completamente incapaz de ofrecer transparencia y respeto a la legalidad. En cambio, se ha mostrado abiertamente represora, como en el caso del ISMEV, donde los docentes relevados de sus labores fueron los que no doblaron la cerviz y demandaron condiciones laborales dignas y no contratos de peonaje. La respuesta del gobierno “humanista” fue echarlos a la calle.
En el sector salud, la situación es aún más grave. A los trabajadores se les entregó su bono de fin de año –una prestación que llevan años recibiendo en efectivo- en vales de despensa de la empresa Chedraui, una práctica que degrada sus derechos y los coloca en la humillación de tener que “cambiar” su esfuerzo por cupones, como en “tienda de raya” porfirista, lo que como ya se había comentado en este espacio, hiede a negocio particular de alguien muy poderoso por su cercanía con la gobernadora.
A ello se suma el incumplimiento de la empresa Limpieza Especializada Industrial y Hospitalaria (LEIH), contratada por subrogación para encargarse de la limpieza hospitalaria del sector público de la salud en la entidad, que desde hace casi un año dejó de cubrir a tiempo los salarios de sus trabajadores. La respuesta oficial fue aparentemente “vetar” a la empresa al anunciar que se daría por terminado el contrato desde agosto del año pasado.
Pero eso no solo no sucedió, puesto que LEIH continúa ofreciendo el servicio. Sigue en las mismas, sin garantizar el pago inmediato a los afectados y hasta dejó sin aguinaldos a decenas de empleados en todo Veracruz, que han tenido que recurrir a la protesta pública para que los volteen a ver, siempre con la zozobra de ser despedidos por hacerlo, como ya ha ocurrido.
Nahle prometió que serían contratados directamente por IMSS-Bienestar, pero mientras tanto, los trabajadores enfrentan la angustia de la incertidumbre y la precariedad, sabedores de que en la actual administración no acostumbran honrar la palabra empeñada.
Baste recordar que intentaron imponer la figura de la sindicación única, un mecanismo que concentra la representación laboral en una sola organización, eliminando la pluralidad sindical y debilitando la capacidad de los trabajadores para defenderse. Bajo el disfraz de “ordenar” la vida sindical, lo que se buscaba –nada garantiza incluso que no lo vayan a volver a intentar- es controlar y neutralizar a los sindicatos, en una reedición de las viejas prácticas corporativas del viejo régimen, más vigente que nunca.
Mientras los trabajadores del Estado enfrentan estas vejaciones, la gobernadora se presentó en un acto oficial hablando de “defender los derechos laborales” como un “homenaje” a los mártires de Río Blanco. Una contradicción insultante en la que se invoca la memoria de los mártires obreros mientras se pisotean los derechos de los trabajadores contemporáneos.
Para terrorismo, el laboral que se ejerce en Veracruz.
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