Fuera de todo
Denise Díaz Ricárdez
Sin intención alguna de generalizar sí se puede afirmar que hay notorios cambios en la relación tradicional de las parejas en México, pues muchas mujeres ahora luchan por lograr igualdad y respeto a sus expectativas personales y hasta profesionales.
El concepto tradicional de tener hijos y hacer familia ha ido cambiando en la sociedad mexicana en las últimas décadas, sin que ello tenga nada que ver con las religiones.
Eso se observa con la tendencia cada vez precisa de que antes una chica de 18 a 22 años a la que le faltaba acudir a la formalización de pareja era considerada como una quedada, lo cual ha ido ahora al cajón de los olvidos.
Se observa además que ahora las jóvenes, cuando les es posible, luchar por su formación profesional y sus actividades de ese orden, antes de pensar en casarse o de plano en la unión libre.
La situación referida tampoco es nada fácil, pues no hay que olvidar que con todo y todo la de México sigue siendo una sociedad machista, aunque ahora ya no tan fácil la pueden mantener.
De acuerdo con cifras oficiales, el promedio de edad de mujeres que deciden casarse en matrimonio civil está entre los 29 a 35 años de edad y ya no importa mucho lo que piensen los vecinos o hasta algunos integrantes de sus familias.
Lo jóvenes también ahora deciden casarse o unirse con más formalidad después de los 30 de edad.
Al respecto la escritora, periodista y académica de la UNAM, María Antonieta Barragán, autora del libro Soltería, elección o circunstancia, expone:
“Las mujeres del mundo están rompiendo con la idea tradicional de que el matrimonio y los hijos es la máxima aspiración y, aunque a veces no lo saben, a través de la soltería están tomando el control de su vida, con lo que están rompiendo con el estigma social de las solteronas o las quedadas. Las mujeres están construyendo nuevos acuerdos sentimentales o nuevas formas de estar con el otro mediante los cuales deciden cuándo y cómo”.
Sin olvidar que por circunstancias diversas un mayor número de mujeres se han incorporado al entorno económico, en actividades en instancias públicas o privadas, a veces en condiciones difíciles cuando tienen hijos, es también un fenómeno que no se puede soslayar.
Sin olvidar que las redes sociales hacen lo suyo, a veces para lo positivo o para lo negativo de alguna persona, pues a veces ocurre que son engañadas a través de falsas promesas de amor o en casos extremos para someterlas o hasta extremos de distintas formas de violencia.
Hay mucho por avanzar en el necesario equilibrio de libertad, equidad, igualdad, pero de que al menos hay cambios tangibles en muchas ciudades y comunidades.
La relación de matrimonios, divorcios, uniones libres, el universo de sentimientos, decisiones en la vida.




