El viernes pasado Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en México, publicó un artículo que si bien contiene algunos elementos que son ciertos, también falta a la verdad y muestra un claro desconocimiento del contexto y la historia mexicana. Es de dominio público que más allá de cualquier consideración ideológica, la prensa británica no suele ser benevolente con México. Un diplomático mexicano, alguna vez compartió entre serio y divertido, que se ponía en guardia, cada vez que el prestigioso “The Guardian” a pesar de tener una línea editorial de centro izquierda, publicaba algún artículo o nota referente a México.
Volviendo al texto de Pardo, el título es francamente inadmisible: “Por qué el ejército mexicano no está hecho para la guerra (y que implica en la lucha contra el narco)” El autor hace mención a que México sólo tiene tres reactores Northrop operativos en su Fuerza Aérea, carece de tanques pesados y que es el país en la región que menos ha invertido en defensa y en soldados reclutados. Cierra compartiendo también, que las Fuerzas Armadas Mexicanas tienen la calificación regional más baja en Global Military Index.
Los elementos ciertos del artículo, son la carencia de una aviación de combate, la de transporte o los Texans T-6C no son suficientes, así como también la falta de un arma blindada más moderna y potente, entre otros rubros pendientes. Lo anterior es una asignatura histórica y que debe ser una prioridad para el Estado Mexicano. Desafortunadamente los soldados, marinos y aviadores mexicanos no han contado recientemente, con un Comandante Supremo con la sensibilidad de asumir que si bien en la doctrina militar mexicana se establece que nuestras fuerzas, son un ejército para la paz, también es cierto que “Si vis pacem, para bellum” . Es por todos conocido que López Obrador, a pesar de los proyectos faraónicos que ordenó a las Fuerzas Armadas, frenó y canceló cualquier iniciativa tendiente a robustecer nuestro poderío militar.
Una particularidad que tiene México en el contexto internacional y que seguramente empuja a los políticos a no tomar con la prelación debida el gasto militar, es que nuestra ubicación geográfica hace muy poco probable un ataque exterior. Sin embargo, la lucha contra el crimen organizado es una tarea que da cuenta que México debe incrementar el presupuesto en defensa y modernizar un equipo que está en operaciones ininterrumpidas, al menos desde 2006.
Los mexicanos marchamos con marcialidad, pero contrario a lo que sostiene Pardo no sin cierto dejo de sarcasmo, no solo somos diestros para los “desfiles y fanfarrias” si no que también hemos sido y somos magníficos combatientes. El soldado mexicano es abnegado, resiste, lucha con pocos elementos y en condiciones adversas. El siglo XIX, dio cuenta de cómo nos repusimos del revés de 1847 y de cómo también vencimos a la intervención y el imperio en 1867. En la gloriosa Batalla del Cinco de Mayo en 1862, derrotamos a los vencedores de Crimea, Magenta y Solferino con fusiles que los británicos desecharon después de Waterloo y con bocas de fuego que fueron del Ejército del Rey de España.
La Revolución Mexicana, fue pionera de los bombardeos aéreos y en tácticas que pocos meses despues cubrieron los campos de batalla europeos. Al concluir la lucha armada, en un tiempo récord se profesionalizaron las Fuerzas Armadas y se consolidó el Sistema Educativo Militar, con antecedentes que datan de 1822. No en vano hoy, nuestros planteles y la Escuela Superior de Guerra cuentan con no pocos becarios extranjeros. El aporte mexicano al esfuerzo de guerra aliado en la Segunda Guerra Mundial, fue modesto y breve, pero los pilotos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana mostraron capacidad para un rápido adiestramiento, así como valor en la línea de fuego.
El Ejército Mexicano venció a la subversión en la década de los setenta y a los neo zapatistas que declararon la guerra al Estado en 1994, los derrotó en unos cuantos días. Hoy el nivel de adiestramiento del soldado mexicano, chovinismo aparte, es excepcional y no corresponde en muchas ocasiones a la antigüedad de su equipo. Los soldados se han fogueado en las dos últimas décadas luchando contra quienes no merecen ser mexicanos y vemos a los jóvenes de las fuerzas especiales destacar en justas internacionales como Sandhurst o en el Chimaltlalli en el Colegio Militar. Mención aparte merece la abnegada tropa, particularmente los sencillos soldados que vienen de Guerrero o Oaxaca, sobresalen por ser valerosos y resistentes.
En suma, la falta de equipo o la modernización del existente, es un flanco abierto que más pronto que tarde se cubrirá, lo merecen nuestros militares, pero también la sociedad que en su conjunto los reconoce con orgullo. Cuando se diga que nuestro Ejército no está hecho para la guerra, solo basta recordar a los fusiles de Waterloo en Puebla, pero sobre todo hoy, a los FX-05, empuñados por las tropas que sirven a lo largo y ancho de México.