HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- Dipsómanos, Absteneos: Hijo de Zeus
Si el recién sentado jefe de Policía de Cuernavaca no ordena de pie balizar las calles y regresar a los agentes de la recaudatoria por extorsiva policía de vialidad a los cruceros a proteger a los transeúntes, entonces llegó para hacer negocios y no a servir.
Como experto en inteligencia policiaca, sabe él que toda empresa de tal envergadura, donde nueve de cada 10 ciudadanos mantienen reprobada a la hasta ahora inútil policía uriosteguista, y con ella a su superior jerárquico, se empieza por lo menos hasta alcanzar lo más: disuadir el delito. El modelo Cuernavaca de seguridad es un fracaso, por no funcionar tres años, la incidencia delictiva escalando y sin remedio en el cuarto año, por lo que el alcalde fue presionado hasta aceptar el cambio de estrategia y de jefe de Policía.
La coordinación estatal interinstitucional y no sólo policial, sino política, él sabe, debe coadyuvar a cerrar cantinas y suprimir la prueba de alcoholemia que también es recaudatoria, no para ingresar a tesorería municipal, sino a los bolsillos de los sin vergüenza. En Cuernavaca, lo sostengo, es más fácil abrir una cantina que un tendejón, e ignorar una llamada de auxilio por ruido, maltrato animal o por accidentes. A nadie importan los borrachos al volante, sino su dinero.
La primera prueba de Nivardo Aguilera, el nuevo jefe de Policía, no es quemar el libro El gatopardo para que no siga todo como está, sino que cambie. ¿Podrá pintar las zonas peatonales en una semana, dejar la venta de cuadrantes, motocicletas y patrullas a agentes asaltantes, poner gendarmes a cuidar al peatón y bajarle al consumo de caldos báquicos? Por ahí empieza la inteligencia policial…
«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie», dice Lampedusa. Si quien negoció la plaza laboral para él, el jefe Urrutia, es de la misma escuela de l’intelligence della polizia que el jefe Nivardo, entonces se esperan pian piano iguales resultados que los estatales. La opinión pública cuernavaquense está ávida de un buen jefe de Policía sin uniforme y que no sea hablantín, sin ayudantas uniformadas de cuerpos decorosos y sueldos bien formados.
letraschiquitas
El munícipe hijo de Zeus, que no milita en ningún partido político, prometió acabar con cantinas y cantinuchas, y cumplió. Prometió Perseo Quiroz que no habrá ríos de caldos báquicos en las calles durante el carnaval de Tepoztlán, y —cría fama—, seguirá cumpliendo. La fiesta no será premio a los borrachotes, sino disfrute familiar***. Pocos advierten que buena parte de lo que hacen es comunicar, como el número 3 del margarismo, Edgar Maldonado, que prefirió clima y duela a los rayos solares de Huazulco —«Lugar de huanzontles», en italiano—, para atender al pueblo bueno y sabio a 77 kilómetros de palacio de gobierno, tan cerca de las palanquetas de alegría y panocha***. No a uno, sino a dos malandros prendió la jefatura de Policía margarista en pocas horas, uno por disparar abrazos hasta matar y otro por pedir pistola en mano caridad de varios miles de pesos a comerciantes honestos***. Ojo: en breve la Fiscalía general mexicana abrirá la cloaca con fuerte olor a gasolina robada, con dirección al penal donde Nicolás Maduro está negado a comer arepas con sardina frita.





