Publicidad
← Portada

Columna de opinión

¿Quién se está llevando a nuestros jóvenes?

Luis Ramírez Baqueiro

3 visitas
Luis Ramírez Baqueiro
Publicidad

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“Lo que me preocupa no es el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.”— Martin Luther King Jr.

 

Lo ocurrido en Orizaba debe encender todas las alarmas. Tres menores —dos hermanos de 14 y 16 años y una adolescente de 14— habrían sido privados de la libertad por hombres armados cuando se encontraban en el paseo del río Orizaba. Su historia pudo terminar en tragedia, pero lograron escapar de sus captores en las inmediaciones del cerro del Borrego. Los tres fueron puestos a salvo y recibieron atención médica.

La pregunta inevitable es brutal: ¿para qué se están llevando a nuestros jóvenes?

La investigación deberá responderlo. Mientras tanto, existen fenómenos criminales documentados en México que obligan a revisar todas las líneas posibles, pero sin convertir sospechas en verdades.

Una de ellas es el reclutamiento para la delincuencia organizada. Ya no hablamos solamente de especulaciones. El caso del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, demostró la existencia de un centro de adiestramiento operado por una organización criminal. La propia Secretaría de Seguridad federal documentó mecanismos de captación mediante falsas ofertas laborales, traslado de personas, incomunicación, entrenamiento físico y manejo de armas para después asignarlas a distintas entidades del país.

Ahí radica una preocupación mayúscula: que adolescentes y jóvenes puedan convertirse en materia prima para engrosar las filas del crimen, transformados en vigilantes, operadores o soldados rasos de organizaciones que necesitan permanentemente nuevos integrantes.

 

Otra línea que inevitablemente aparece en el imaginario social es el tráfico de órganos. Aquí debe hablarse con responsabilidad: aunque el delito existe jurídicamente, las autoridades sanitarias y ministeriales mexicanas han señalado que no han constatado fehacientemente redes de secuestro de menores destinadas a la extracción clandestina de órganos. Un trasplante exige infraestructura, especialistas y condiciones médicas sumamente complejas.

Distinto es el problema de la trata de personas y la explotación sexual. Ese fenómeno sí está ampliamente documentado y Tlaxcala ha figurado históricamente en investigaciones y diagnósticos sobre explotación sexual de mujeres y menores. La propia CNDH ha recogido antecedentes sobre esta problemática.

Por eso los tres adolescentes de Orizaba pueden convertirse en piezas fundamentales de una investigación mucho mayor. ¿Quiénes los interceptaron?, ¿por qué fueron seleccionados?, ¿a dónde pretendían llevarlos?, ¿existían más personas retenidas?, ¿operaba una célula dedicada a reclutar, secuestrar o explotar jóvenes?

No basta celebrar que escaparon.

Corresponde a la Fiscalía reconstruir cada minuto del cautiverio, identificar vehículos, rutas, teléfonos, cámaras y posibles cómplices. Porque si detrás de este episodio existe una estructura organizada, estamos ante algo mucho más grave que un “levantón”.

Estamos ante la posibilidad de que alguien esté cazando jóvenes en Veracruz.

Y saber quién y para qué debe convertirse desde ahora en una prioridad de Estado.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

Publicidad

Más columnas de Luis Ramírez Baqueiro

Luis Ramírez Baqueiro

Luis Ramírez Baqueiro

17 veces en Veracruz

Astrolabio Político Por: Luis Ramírez Baqueiro “La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre…

Leer columna →