TRANSICIÓN
“El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres.” Platón
Oswaldo Villaseñor
El prestigio es una palabra que está en desuso sobre todo en la política. Ya no importa quiénes lleguen al gabinete porque al final es poco lo que hacen.
La concentración de poder en manos del gobernante, aniquiló la operación y trabajó de los gabinetes y a los equipos de trabajo.
Hoy vemos al gobierno federal, a los Gobiernos Estatales y Municipales sin resultados positivos, pero si en el mayor de los casos negativos, además de opacos.
Se niegan a rendir cuentas, por que eso los delataría.
Han cambiado la rendición de cuentas, por las narrativas que muestran resultados falsos, pero resultados positivos al fin.
¿Y al final de los días esto le servirá al gobernante en turno? Para nada. Su sucesor, aun cuando sea del mismo partido y no lo persiga judicialmente, no podrá ante la exposición de la realidad de como recibe el gobierno y como se lo heredó el que se fue.
Y si no lo quieren creer, ahí está el más claro ejemplo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Mientras fue gobierno, controló la narrativa —falsa al final de cuentas- a su antojo.
Dijo que se acabó la corrupción. En el gobierno de Claudia se comprobó lo que los analistas -no opositores- decían. Hay más corrupción que nunca.
En el primer año de gobierno de Claudia, se expuso una desbordada corrupción en el gobierno Obradorista, que en efecto no se persiguió ni se castigó, pero si se mostró y exhibió.
Andrés Manuel dijo que se había acabado el desabasto de medicamentos y que era campaña de los detractores decir que no había medicamentos.
Fue en el primer año de Claudia que se evidenció la verdad. Hay un gran desabasto, corrupción en las compras y licitaciones para adquirir los medicamentos y de paso, que se está muy lejos de tener un sistema de salud como en Dinamarca. ¿Y se persiguió y sancionó a los responsables? No, todos gozan de cabal salud política y libertad. Eso si, se les exhibió y se mostró la realidad.
Andrés Manuel negó y negó que en México se producía el fentanilo. Nada más llegó Claudia al gobierno y se mostró la verdadera realidad. Decomisos históricos de Fentanilo, destrucción de cientos de narcolaboratorios etc.
¿Y se castigó a los responsables? Para nada. Eso si, la exhibición fue y ha sido al por mayor. Brutal, había que decirlo.
Y así, se puede ir rango por rango el analizar la narrativa impuesta y controlada, útil en su momento, pero que tiene fecha de caducidad.
Una vez que termina su gobierno, su narrativa falsa impuesta se vuelve contra sí, y su sucesor -por más leal que sea- no puede frenar la exposición de la realidad heredada. No le conviene.
Pero lo más grave, es que pareciera ser que los gobernantes no entienden la lección o no les importa aprenderla. Vuelven a repetir a partir del segundo año la misma estrategia de control de narrativas, sin caer en cuenta que lo mismo que les sucedió a su antecesor le sucederá a él, una vez que deje el poder.
El prestigio del gobierno, es algo que hace falta y que se ha perdido.
El prestigio personal de quienes integran un gabinete de gobierno, -Federal, Estatal y Municipal- y de los propios gobernantes, es fundamental por varias razones claves.
El prestigio de una persona se gana con ética y con resultados en su trabajo.
Ética y resultados se transforma en garantía de eficacia en el ejercicio del poder y esto a la vez en confianza ciudadana.
¿Y eso lo entenderán los nuevos gobernantes? ¿Les importa? Tal parece que eso no es lo de hoy.
Un funcionario con prestigio personal —basado en integridad, honradez y competencia— inspira credibilidad. Esto es precisamente la mayor carencia de los gobiernos actuales.
Hoy, un prestigio sólido hace que las decisiones del funcionario sean aceptadas más fácilmente, ya que la gente percibe que actúa por el bien común y no por intereses personales.
¿Sucede algo así en el gobierno Federal, Estatal o Municipal? Hay que contestarse para sí mismo y observar a su alrededor.
¿Conoce siquiera a sus funcionarios municipales, estatales y federales y sobre todo, su hoja de vida y reputación?
La buena reputación y prestigio, facilita el liderazgo y la influencia efectiva de un gobernante ante sus gobernados.
El prestigio actúa como una forma de “poder blando”: permite persuadir, negociar y liderar sin depender solo de la autoridad formal. En pocas palabras no impone con el miedo y con el garrote.
El ciudadano confía en su gobernante y lo apoya en sus decisiones tomadas.
Un funcionario prestigioso motiva a colegas, subordinados y ciudadanos, fomentando colaboración y cumplimiento voluntario de políticas públicas y metas por alcanzar en beneficio de todos.
El prestigio ganado con ética y eficacia, previene la corrupción y de paso combate la ya existente.
Un alto prestigio personal disuade comportamientos indebidos, ya que el funcionario valora su reputación por encima de beneficios personales ilícitos.
Perder prestigio por escándalos de corrupción o incapacidad para ejercer el cargo, erosiona no solo la carrera individual, sino la imagen de toda la institución, generando desconfianza generalizada y debilitando la gobernanza. ¿Le importará esto a nuestros gobernantes actuales?
El prestigio personal se traslada a la institución: un funcionario íntegro eleva la reputación del gobierno, atrayendo talento y apoyo público. Por el contrario, casos de corrupción o falta de ética dañan la legitimidad del Estado. En democracias modernas, donde la opinión pública es crucial, un prestigio alto contribuye al “buen gobierno” y al derecho de los ciudadanos a una administración eficaz y y transparente.
En resumen, el prestigio personal no es un lujo, sino un requisito esencial para que un funcionario cumpla efectivamente su rol de servicio público.
¿Qué tanto prestigio tienen sus funcionarios del Gobierno municipal, estatal y federal?
La calificación que le otorgue, de ese nivel será la confianza que le tenga, pero de eso dependerá el juicio de la historia que más temprano que tarde tendrá el gobernante actual que pasó por alto este “PEQUEÑO DETALLE”.
Dos casos para la historia ya contados y muy conocidos.
Alfonso G. Calderón Velarde cuando ganó la gubernatura de Sinaloa e integraba su gabinete decidió nombrar a Eleuterio Ríos Espinoza, un abogado de mucho prestigio pero que había sido su contra.
Cuando los amigos de don Alfonso se enteran de la noticia, van y le reclaman. ¿Te volviste loco Alfonso o qué? Eleuterio es tu enemigo político, le recordaron.
Don Alfonso les hizo una práctica reflexión.
Para tomar la decisión primero busque entre mis amigos quien le daría mayor prestigio a mi gobierno. Busque en la lista y no había. Entonces busque afuera, incluso en los que me jugaron las contras. Nadie mejor para darme prestigio que Ríos Espinoza. Además, no olviden que el gobernador y quien manda soy yo.
Si no cumple las expectativas, pues lo remuevo y listo.
Otro caso para la historia. Juan Millán llegó con una frase para los integrantes de su gabinete. “La política la haré yo, ustedes pónganse a trabajar que quiero resultados positivos en el pronto tiempo”.
Antes decidió nombrar al doctor Gonzalo Armienta Calderón como su Secretario General de Gobierno.
La historia fue muy parecida. Armienta Calderón ya estaba muy grande de edad y sin mucha fuerza física para un cargo tan complicado como la Secretaria General de Gobierno. Eso se lo advirtieron sus amigos a Juan Millán.
La respuesta fue muy simple: Gonzalo Armienta es el Jurista Sinaloense más reconocido a nivel Nacional que le dará prestigio y legitimidad a mi gobierno con su solo nombramiento. “La política la haré yo”.
Además, habría que agregar a la historia que toda la operación política del gobierno la descansó en Joaquín Vega Acuña y en Jesús Aguilar y Abraham Velázquez. Sus hombres de confianza. Efectivamente, Gonzalo Armienta solo le dio prestigio y se encargó de todo lo jurídico.
A nivel federal y municipal hay muchos casos parecidos de personajes que le dieron prestigio a gobiernos del pasado.
La pregunta válida y necesaria. ¿Cuántos funcionarios hay en el presente en el gobierno municipal, estatal y federal con estas características?
Habrá que estar pendientes.
PASO A PASITO.- ¿Y habrá reforma político-electoral? El gobierno de Claudia avanza en la concentración de todo el poder.
Se dice que ni la discusión del Tratado de Libre Comercio, o la realización del Mundial de Futbol la detendrán.
A más tarde el mes de marzo se estaría discutiendo y aprobando, y se si retrasa un poco, será aún así, antes del mes de Junio, la de ya faltan que se tiene para poder aplicarse en las próximas elecciones federales y estatales del 2027.
¿Ni el caso Venezuela los detendrá en su ruta de tener un gobierno totalitario? Pues tal parece que no.
OTRO PASITO.- En el PAN Sinaloa, Eduardo Ortiz, dirigente municipal en Culiacán empieza a hacer su trabajo en busca de ser el candidato a la gubernatura de Sinaloa en el 2027.
Eduardo Ortiz asume su papel de partido de oposición y pinta con palabras la realidad que vive Sinaloa.
Dice que el estado vive una cruda crisis de violencia y Culiacán es una zona de guerra.
¿Será que ahora si ya verán la misma realidad que ven la mayoría de los sinaloenses?
El 2027 se acerca y se construye en el 2026.
UN PASITO MÁS.- El reclutamiento y alineamiento entre los morenistas ya empezó. Quien fuera Secretaria de Desarrollo Social con Rubén Rocha, María Inés Pérez Corral ya luce como parte del equipo de la Senadora Imelda Castro.
¿Esa fue la razón por la que la sacaron del gabinete?
Si esa es la lógica, entonces muchos, muchos Morenistas pudieran engrosar las filas de Imelda.
Ningún gabinete en la historia de Sinaloa ha tenido tantos movimientos como el de Rubén Rocha.
Veremos cómo se acomodan las calabazas y cómo se dan los alineamientos.
PASITO CHÉVERE.-
Síguenos En:
Ovelanalista.com
Twitteer.- @oswaldo villase
Facebook.-OV El Analista
Megacanal canal 151 y 1151 de lunes a viernes de 1:30 a 2 de la tarde y sábados de 11 a 12.
CDMX y todo el país.
Indice político.com.
La Política OnLine.com
MxPolitico.net NoticiasMx
WhatsApp. 6681640391 mándanos un mensaje y recibe nuestra información




