Eduardo Sadot
Jesús Ramírez Cuevas nacido en 1966 y con estudios de Ciencia políticas y Administración Pública titulado mediante acuerdo de la SEP, con cédula profesional numero 14812622 registrada en el año de 2025 a sus 59 años, esa es su “nutrida escolaridad” y Julio Scherer Ibarra nacido en 1959 egresado de la Facultad de Derecho UNAM de la FES Acatlán, con cédula profesional de licenciado en derecho numero 1767719 registrada en el año de 1993, a sus 34 años y maestría en Administración Pública por el INAP con cédula 15141648 registrada en 2025.
Hacemos las referencias porque consideramos importante señalar sus conocimientos acreditados con sus cédulas profesionales, toda vez que son datos que muestran su interés por estudiar o no y de cumplir con los requisitos formales legales de la regularización de profesiones y el tiempo que dedicaron a obtener sus cédulas profesionales. En el caso de Scherer Ibarra, a comentarios de miembros de esa generación de Acatlán, a pesar de su apellido y fama paterna, dudan mucho que pueda reunir a 10 amigos compañeros de su generación, que hayan compartido aulas en la licenciatura en Acatlán. Y de Jesús Ramírez ni qué decir.
El motivo es la entrevista al periodista Jorge Fernández Menéndez hecha libro y que firma Scherer como coautor. Que por cierto eso abona en el comentario de “radio pasillo” en proceso y la Jornada, que de ahí surgieron los escritores de los libros que firman en el rancho de Palenque. Ah porque hasta en eso es deshonesto.
Así los “dos titanes” que no son precisamente un derroche de talento e ingenio, a Jesús lo recomendó Monsivais y a Julio su papá. Así que credenciales de talento y estudios, no son precisamente cualidades que pudieran colocarlos como personajes “respetables”.
Lo rescatable, es lo que ha salido a la luz, métodos, resentimientos, vicios y perversiones de MORENA y de “obrador”, junto con su manera de tomar decisiones como gobernante que confirman lo que ha trascendido, influenciable, intransigente, necio e ignorante, inmadurez, cargado de complejos y pánico a ser traicionado, como síntoma de inseguridad, lo que configuró una personalidad inepta para el ejercicio del poder ejecutivo.
El libro cuestiona a Ramírez Cuevas por haber impulsado un decreto presidencial en 2022 con fines políticos y de clientelismo, y describe su papel en la operación política desde la Vocería, incluyendo su presunta influencia en apoyos y campañas para ciertos aliados dentro del movimiento gobernante y decisiones al interior del gobierno que ya era sabido con lo que se reafirma la conducta del exvocero del obradorato.
También le vincula – según el texto – con reuniones con el empresario conocido como “rey del huachicol” y con supuestos vínculos para financiamiento de campañas de MORENA, aunque sin procesos judiciales formales en su contra.
Ramírez Cuevas ha rechazado esas acusaciones, calificándolas de calumnias y exigiendo que sean probadas ante las autoridades, y ha defendido “su trayectoria” y “su” lealtad al proyecto político de la Cuarta Transformación. Pero aún están frescas en la memoria del colectivo nacional, las calumnias inducidas por Ramírez, vertidas desde la mañanera en boca de la señora Vilchis.
La presencia de este pasaje ha generado críticas dentro del oficialismo y debates sobre la veracidad y el impacto político de lo señalado en la obra.
Lo escrito en el libro, confirma la información conocida por periodistas sobre el manejo de recursos con criterios sin aclarar. Fuera de un distractor más sobre temas relevantes, el libro confirma la red de impunidad que alienta al crimen a apoyar al régimen.
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