La verdad a rajatabla nos matiza el hecho insoslayable de que lo expuesto en un lejano ayer por T. Hood, se aplica en este segundo piso de la Cuarta Transformación de la Nación, él dijo: “yo aprecio con perfecta tolerancia todos los credos y tengo horror a pensar que el cielo sea un colegio electoral que pueda venderse a cualquiera”.
En esta hora de renovación de los supremos valores insertos en la justicia, la abogacía pensante e independiente de la República pretende que la Primera Magistrada emita sus mandatos desde la atalaya del cielo de su poder para obtener un entorno diferente en la procuración de justicia, toda vez que en anteriores sexenios la justicia ha estado inmersa en el fenómeno de la corrupción. Lo que en el ayer parecía un insignificante fenómeno con matices políticos, puede ser hoy, un principio de valor social, que indispensablemente deba de ser discutido.
Al respecto Don Dionisio Vera Casanova, en diferentes foros sostiene: “No se trata de descubrir o determinar qué significa realmente el término de corrupción en el medio de procuración de justicia, sino más bien, describir un fenómeno injusto para el entorno en que se desempeñan los agentes del ministerio público, en forma tan general como lo permitan los datos disponibles y, buscar luego, el término del lenguaje jurídico que mejor pueda servir como signo útil para renovar la justicia en México”.
Los partidos políticos, en el contexto de referencia, la Cuarta Transformación de la Nación y nuestra actual mandataria, lamentablemente se encuentran paralizados por los privilegios e intereses heredados derivados de la corrupción. México es el que sufre y debe luchar con toda su intensidad para renovarse y erradicar ese problema de la justicia.
Ese referenciado y despreciable fenómeno (que no ha sido combatido) sólo representa intereses mezquinos, que son una grave amenaza para el desarrollo de la justicia.
Con una visión de estadista y para una buena gobernanza, Venustiano Carranza nos legó el más grande libro de leyes, hoy lamentablemente el poder del narcotráfico infiltrado por una añeja alianza de gigantescas proporciones ha mermado en mucho la aplicación de esas normas y con horror se contempla el pensar precisado al inicio de la presente colaboración.
México tiene dignidad sobre cualquier forma política y su cielo no es la finalidad de esa corrupción derivada de la narco-política, sino que es la finalidad de encontrar justicia.
Dado los términos planteados, se pregunta a la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ¿qué opina?.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..




