La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
La forma no sólo es forma…también desfonda ¡ups!
No cabe duda que, la presidenta Sheinbaum, está sometida a muchas presiones, como pocos presidentes en los últimos tiempos. Quizá, los ‘errores de diciembre’ (1994-1995), pusieron a Ernesto Zedillo en terrible predicamento: no había para pagar la nómina gubernamental.
En este caso, la doctora Sheinbaum se encuentra bajo la coacción constante (que en veces se torna bullying), de Donald Trump, personaje que tras el ‘es una mujer con una voz hermosa’, suelta la amenaza de incursionar militarmente en México, un tema, después de lo visto en Venezuela e Irán, para quitarle el sueño a cualquiera.
Por otro lado, en un error de cálculo (ante la hostilidad externa), la mandataria abrió otro frente (realmente innecesario, insistimos), para impulsar una reforma electoral que, por su arquitectura legal, implicaba el ‘suicido políticos’ del PT y el PVEM, en el supuesto de ser aprobada.
Obvio, el proyecto fue rechazado y la justificación de la mandamás, en el sentido de decir ‘yo ya cumplí al enviarla’, no alcanza para salvar la imagen de una líder que se muestra débil en el control de sus huestes. Sin consenso, nunca debió remitirse al Congreso.
Tanto su predecesor como CSP, han sido reacios a sentarse con la oposición alegando que la ‘investidura presidencial’ no permite tales encuentros, sin embargo, la reciente falta de operación política, deteriora, en el imaginario colectivo, la imbatibilidad de la Tlatoani.
En fin, a últimos tiempos puras serpientes, ya le hace falta una escalera.




