Anahi García Jáquez
Missouri, E.U. 1891. William Stoner nace en una granja. Años más tarde sale de ahí para irse a estudiar a la universidad. A partir de ese momento, es que su vida comienza.
Stoner es un trabajo del escritor estadounidense John Williams y ha sido denominada como parte del género académico, pues gran parte de su trama está situada en una universidad, en este caso, la Universidad de Missouri, y el grueso de sus personajes se desenvuelven en ese ambiente. Un narrador en tercera persona, y además omnisciente, comienza a relatarnos desde el momento del nacimiento de William, de quien sus padres esperaban que estudiara Agricultura para que se dedicara a trabajar la granja familiar, pero esos planes cambian una vez que el joven es admitido y, en una clase de Inglés, descubre el Soneto 73 de Shakespeare. Al conocer el mundo de la literatura, decide cambiar de rumbo y completa una carrera, una maestría en Literatura Inglesa y un doctorado en Filosofía. Es así como se incorpora a la planta docente y comienza su trayectoria en la enseñanza hasta sus últimos días.
El panorama general de la trama se conoce en las primeras páginas, pero el autor le va preparando varias sorpresas al lector, que podría pensar que la historia es demasiado simple y que no sucede nada extraordinario. Todo muy lejos de la realidad, pues el relato que se nos entrega va cargado de vivencias que, a simple vista, se perciben como poco interesantes.
Nada más falso, pues a lo largo de la trama, el lector se irá encontrando con momentos y situaciones que, aunque son universales, son retratadas en un ritmo ni muy lento ni muy rápido y escritas con un lenguaje muy bello y por demás elegante y medido. El lector puede sentirlo muy predecible pero eso no le resta nada de encanto, por el contrario. Es así como conoceremos a un hombre que pelea en la Primera y la Segunda Guerra Mundial y sobrevive a ambas, que encuentra la belleza en las letras de forma tal que decide cambiar su destino acabando así con la ilusión de sus padres, que dedica toda su vida a la academia enfrentándose a varias situaciones tanto favorables como adversas, conoce el amor y el desamor, y todo ello sucede siendo él mismo siempre.
El autor ha creado a su protagonista de manera que el lector empatice con él, pues Stoner es un hombre de temperamento tranquilo y con una sensibilidad que le permite encontrar lo bello aún en las circunstancias más adversas. Su resiliencia es la que lo mantiene en pie pues son muchas y muy variadas las vicisitudes que enfrenta a lo largo de su vida.
Stoner es un claro ejemplo de que no importa qué tan sencilla sea una historia, sino qué tan bien contada esté. Aunque la trama se cuenta de manera inmediata, el lector permanece ahí atraído por este personaje apacible que no sólo existe, sino que también vive y lo hace con la mejor de las actitudes pues aprende a jugar con las cartas que se le han dado. No hay hechos sobresalientes en su diario vivir, y se sabe que no es alguien que trascenderá más allá de su entorno, pero quien decida embarcarse en esta lectura llegará a sentir que Stoner es un hombre de carne y hueso, tan común y corriente pero a la vez con este fuego interno contenido dentro del cuerpo. Su forma de ser reservada y contenida esconde a un ser que lo único que desea es vivir, amar y refugiarse en sus libros, ese universo donde es libre.
Stoner. John Williams. 1965. Editorial Baile del Sol.