In principio erat Verbum©
Simón Vargas Aguilar©*
“Sin independencia moral e intelectual, no hay ningún anclaje para la independencia nacional.” David Ben-Gurion
Es innegable que el Presidente estadounidense Donald Trump se había propuesto intervenir en Venezuela, y aunque algunas personas lo consideraron poco probable, a escasos tres días de iniciado este 2026, el mundo recibió la noticia de la denominada “Operación resolución absoluta” la cual culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa. Fue así que fuerzas especiales encabezadas por Delta Force, respaldadas por todas las instancias de seguridad, defensa e inteligencia realizaron ataques aéreos e irrumpieron en la capital venezolana, derribando complejos militares y neutralizando sistemas de defensa de manera inmediata.
Esta acción, que evoca intervenciones pasadas como la de Panamá en 1989, sirve como una fuerte llamada de atención para diversas naciones: la necesidad imperiosa de fortalecer sistemas de información, inteligencia, defensa y todas las capacidades de prevención y reacción ante amenazas externas.
Reflexionemos sobre el contexto; la precisión de la operación expone las deficiencias en la defensa venezolana: un ejército limitado, dependiente de alianzas con otros países quienes tampoco respondieron en tiempo, y un sistema de inteligencia insuficiente. Esta vulnerabilidad no es exclusiva de Venezuela; es un espejo para muchos países en desarrollo, donde la inadecuada preparación, la falta de inversión en tecnología y hasta la corrupción permitirían la entrada a intervenciones extranjeras.
La lección es clara; se debe invertir prioritariamente en defensa e inteligencia, países como México, Colombia o Cuba deben priorizar la modernización de sus agencias incorporando IA para análisis predictivo y ciberdefensa contra hackeos. La defensa no se limita a armamento, equipamiento y tecnología; implica redes y protocolos de reacción eficiente. Esta intervención subraya que, actualmente, la soberanía se debe defender con prevención, no con reacciones tardías.
La intervención en Venezuela es probablemente el comienzo de un largo camino, ya que éste se entrelaza con un juicio en Chicago, el de Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán y líder del Cártel de Sinaloa, quien se ha convertido en testigo clave en el proceso por narcoterrorismo contra Maduro.
Su testimonio podría detallar cómo el régimen de Maduro facilitaba el flujo de drogas y recursos económicos desde Venezuela hacia puertos y aeropuertos mexicanos. Según reportes, Ovidio ha señalado a autoridades mexicanas por permitir estas rutas, en un esquema que involucraba sobornos y omisiones deliberadas. Junto a su hermano Joaquín Guzmán López, sustenta los cargos contra Maduro, revelando nexos entre el Cártel de los Soles y el de Sinaloa.
La audiencia prevista para el 9 de enero de 2026 en la Corte Federal de Chicago fue pospuesta por la jueza Sharon Johnson Coleman hasta el 10 de julio. Analistas sugieren que el retraso permite preparar mejor el testimonio, dada su complejidad legal y las implicaciones diplomáticas. Para México, esto es una bomba de tiempo: la información de los Guzmán López podría generar expedientes judiciales contra servidores públicos y miembros de las fuerzas armadas involucrados en el narcotráfico.
Si EE. UU. decide actuar, como lo hizo en Venezuela, México podría enfrentar detenciones, extradiciones, sanciones, intervenciones terrestres o ataques con misiles, agravando su ya crítico problema de narcoviolencia.
Este escenario se enmarca en la agenda expansiva de Trump quien ha señalado a China por tensiones con Taiwán, a Groenlandia por su valor estratégico en el Ártico, también a Irán por su programa nuclear, a India y Pakistán por disputas comerciales y nucleares, a Colombia por fallas en el control de drogas, a Cuba por su régimen comunista, y a México por narcoterrorismo y delincuencia creciente, y por supuesto no se debe olvidar el conflicto entre Rusia y Ucrania. Trump está decidido a desarrollar su política de América primero.
*Consultor en temas de Seguridad, Inteligencia, Educación, Religión, Justicia, y Política.




