La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
En el nombre de Dios, de la Libertad o la Revolución, los extremos siempre usurpan
Visitar la UNAM, en particular la Ciudad Universitaria, es una magnífica experiencia, debido a lo extraordinario del paisaje urbano y, sobre todo, porque se respeta la libertad de expresión, jóvenes aquí y allá celebrando asambleas y, cualquier muro, sirve para realizar una ‘pinta’ contra el sistema, nadie es reprendido.
Un régimen, no autoritario, tiene claro que debe abrir la válvula a las expresiones opositoras, despresurizar el ámbito político para evitar el ‘mal humor social’ y/o revueltas.
Viene a cuento lo anterior, debido a que el sitio informativo independiente, 14ymedio.com (https://shre.ink/A5rP), reporta que Martín Barroso, profesor en la Universidad de Sancti Spíritus (Cuba), fue condenado a 10 años de cárcel por realizar ‘varias pintadas antigubernamentales’.
El crimen que se le imputa: “propaganda contra el orden constitucional y desacato”.
Para probar lo anterior, las autoridades señalan que tienen un “marcador –plumón– negro permanente marca Erich Krause, que se le confiscó como prueba del delito”.
Además, lo acusan de haber tenido contacto con youtuberos y contrarrevolucionarios ‘neoterroristas’ de Florida, por lo tanto, era una amenaza latente para el statu quo, en todo caso, dicen los juzgadores, debió mostrar sus inconformidades por las ‘vías legales’.
Lo escrito por Barroso en algunos muros es: “abajo Díaz-Canel”, “Patria y Vida”, “Díaz-Canel singao” o “fuego con los comunistas”. Rebeldía y plumón: un ‘arma binaria’.





