- Cómo estarán las finanzas que en la 4T reconocen riesgos por deuda
Miguel A. Rocha Valencia
Cómo estarán las finanzas públicas que por diversos frentes de la 4T se reconoce que la deuda ya es motivo de preocupación y que si no se encuentra la forma de incrementar los ingresos fiscales “muchos derechos se convertirán en meras ilusiones constitucionales”.
Justo cuando especialistas insistieron en que la deuda pública de México podría aumentar 4.5 billones de pesos en este sexenio y con ello elevar el pago de intereses en más del 40 por ciento y con ello reducir drásticamente la disponibilidad de dinero para obras, servicios públicos y la administración del gobierno, Hacienda reconoció que el tema es “preocupante, pero no es problema inminente”.
Luego de ese comentario del coahuilense Edgar Abraham Amador Zamora, Alfonso Ramírez Cuéllar, coordinador delos diputados de Morena advirtió que sin recursos, podría dejar en letra muchos de los derechos sociales, en clara referencia a los apoyos del bienestar que incluyen pensiones, becas y sembrando vida.
El titular de Hacienda reconoció (al fin) que la evolución de la deuda pública genera preocupación en el gobierno, aunque de momento no es problema para la economía del país.
Empero durante la presentación de los escenarios fiscales de Hacienda, Amador Zamora estimó que la deuda, como dicen organismos internacionales que incluyen a la OCDE, el Banco Mundial y el BID, representará este mismo año el 54 por ciento del Producto Interno Bruto y el próximo llegará al 55 por ciento, aunque en base al déficit estimado de casi cuatro por ciento, lo más seguro es que pase de esa meta.
Paralelamente, Ramírez Cuéllar urgió a construir (ahora si) entre todos una estrategia y un programa para fortalecer fiscal y financieramente al Estado Mexicano de tal manera “que sentemos bases sólidas para el bienestar ya que de otra forma muchos derechos se convertirán en meras ilusiones constitucionales”.
Esto significa que como hemos planteado en este espacio desde hace meses (¿O años?), el endeudamiento que sirvió lo mismo para construir nuevas fortunas, realizar obras sin estrategia financiera sino por capricho, así como financiar campañas mediante la compra del voto que garantiza conservar el poder, hoy cobra una factura que al paso de los meses y pocos años, va a ser muy cara para la 4T que prometió no pedir prestado y para los mexicanos que deberemos pagar la corrupción, ineptitud, necedad y excesos del profeta macuspano.
Lo curioso del análisis es que las cifras no cuadran ya que de acuerdo a lo oficial la trayectoria del alza de la deuda en relación al PIB, se marca como 10.5 puntos porcentuales en una década al pasar del 44.5 por ciento a 55 por ciento, lo cual parece incierto si se toma en cuenta que la deuda dejada por Felipe Caldeón fue de casi seis billones de pesos y Peña Nieto la escaló a poco más de diez billones, mientras que el mesías tropical la colocó en cerca de 18 billones y hoy supera los 20 billones.
Es decir, casi un 100 por ciento más que el tope al que la dejaron los neoliberales al pasar de 10 a 20 billones de pesos y con ello, mucho más del doble de intereses, ya que muchos documentos colocados por la anterior administración alcanzaron tazas de casi el 11.5 por ciento.
Por eso se disparó el servicio de la deuda.
Por eso el pago de intereses de las deudas acumuladas se “ha convertido en una presión estructural para el presupuesto federal, ya que para 2027, se calcula que habrán de destinarse 1.6 billones de pesos sólo para el pago de intereses.
Esos son los hechos aunque oficialmente se diga que estamos muy bien. El propio líder de los morenos en San Lázaro advirtió que a México (yo diría a la 4T) se le acaba el tiempo. Y si bien como apunta Ramírez Cuéllar, urge incrementar la recaudación y que 2028 será el año vital en donde se marca el “no retorno”, también es cierto que es necesario que la administración le mida a su gasto porque si aprieta más a la base tributaria, estimulará la ifnromalidad empresarial y laboral.
Y es que si no se actúa y se sigue repartiendo dinero gratis, gastando en lo no urgente y transfiriendo recursos a empresas que son pozos fin fondo como Pemex y Tren Maya, Ramírez Cuéllar advierte que “está el riesgo de que muchos derechos como los apoyos sociales, se queden en meras promesas de constitucionales”, en el papel como aquéllos que hablan de la recreación y la seguridad.
Ya no pidan prestado, trabajen y gasten en productividad, no en la compra de votos. Digo.