- Cacareamos datos de empleo, los anulan falta de crecimiento y productividad
Miguel A. Rocha Valencia
Cuando se afirma que en México se mantiene el segundo lugar en empleo del mundo, es tan creíble como aquello de que un conductor y operador, fueron los causantes del accidente que costó la vida de mexicanos en el descarrilamiento del tren Interoceánico allá en Sonora.
Todos -los que saben- esbozamos una sonrisa y no damos crédito al nivel de cinismo de la 4T, donde de nueva cuenta comprobamos que entre ellos no se juzgan, no hay culpa de nada a pesar de las pruebas hechas públicas del alto nivel de corrupción que existe entre muchos de sus miembros y el ansia de riqueza que manifiestan con acciones de su vida diaria con viajes, relojes, menajes, fiestas y salarios.
Pero en lo que de plano no hay recato es en presumir datos para salvar la imagen de una economía que está en crisis y con tendencia a estar peor, pues de acuerdo con los análisis de quienes sí saben como la Organización para el Cooperación y Desarrollo Económicos, México es el segundo país con menor productividad entre sus 38 estados miembros, tan sólo un escaño arriba de Colombia.
Además, el Fondo Monetario Internacional y otros organismos dejan claro que nuestro país es el de menos crecimiento económico en toda el área de Latinoamérica donde se registra un crecimiento promedio del 2.7 por ciento y nosotros apenas alcanzamos el 0.4 por ciento.
Es decir, no crecemos ni contribuimos con productividad por ello a pesar de que se aumentan los salarios y hay una aparente oferta de empleo, nuestra población y empresas se van más a la informalidad.
A ello se debe que México registre alrededor del 2.7 por ciento en nivel de desempleo y es que se da por ocupación al 54 por ciento de la Población Económicamente Activa que está en la informalidad.
Lo mismo sucede con las empresas de las cuales en los recientes años aumenta la informalidad, es decir, cierran la cortina y se van a la banqueta para poder competir en un mercado de consumo que está deprimido. En 2023 la informalidad en México contabilizó más de 3.5 millones de unidades económicas, representando el 64.3% del total nacional.
Durante los últimos años, dice el INEGI, la informalidad aumentó en 500 mil unidades económicas adicionales. Además, cerca del 67% de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) operan en condiciones informales y en esa situación está el empleo que generan, el cual se calcula en el 70 por ciento nacional.
A eso le llaman ocupación y empleo, pero nuestra economía se sostiene por la informalidad mayoritariamente porque las empresas no tienen para cubrir los salarios e impuestos cuatro teístas.
Causas de este rezago las atribuye la OCDE a factores estructurales como baja inversión en tecnología, innovación y en entorno empresarial/regulatorio ineficiente, por ello las perspectivas para 2026 son de mínimo crecimiento económico con una necesidad creciente de reformas en serio, alejadas de esquemas doctrinales/demagógicos que impulsen la productividad.
La propia Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo de la Presidencia, sostiene que “México tiene grandes oportunidades para escalar su posición de la doceava economía mundial si avanza en la competitividad logística y en armonizar las reglas de inversión en infraestructuras a través de sus más de dos mil 500 municipios.
“Somos la economía número 12, pero 59 en competitividad logística. Por lo tanto hay una brecha enorme si miramos las reglas y tenemos una gran oportunidad de crecimiento si hubiera reglas un poco más favorables. Ojalá la oyeran.
Porque como estamos vamos peor ya que preferimos recurrir al endeudamiento que abrir los espacios a la inversión privada, especialmente extranjera. El asunto de la CFE que sacó mil 500 millones de dólares y vendió 10 mil millones, es emblemático. Los dueños del dinero prefieren ir a bonos de gobierno por arriba del seis por ciento a arriesgar su dinero en nichos que ni siquiera les dejan “pastorear”. Para colmo, se destinarán 80 mil millones de pesos para subsidiar el consumo de luz, que es caro, por ineficiente.
Uno problema mayor “es la brutal inseguridad que afecta a estados, ciudades, municipios, carreteras y múltiples negocios y empresas que, ante las amenazas, prefieren cerrar y desaparecer.
Los analistas coinciden en que la impunidad es un problema esencial que impide el crecimiento de México es la consolidación de una democracia seria, con Estado de derecho y con rendición de cuentas.
Finalmente el estancamiento económico lo explica, otra vez, Bank of America el cual estima que para 2026 será más difícil alcanzar la consolidación fiscal a pesar de que en 2025 se logró disminuir el déficit del 5.7 por ciento al 4.5 por ciento.
Deja en claro las causas de ello, la falta de inversión pública, la pesada deuda, sus intereses, los programas sociales sin sustento de actividad económica y desde luego, el pago de intereses, amén de un marco legal que no jala capital privado, pero deuda, eso sí, con tasas de interés de las más atractivas del mundo.




