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Yo Campesino / Prosperidad 4T

  • Consolidar transformación es apuntalar pobreza, Mediocridad y corrupción

*Miguel A. Rocha Valencia*

Los datos no mienten y son oficiales; la deuda este año va a crecer más de lo previsto, el crecimiento será menor, se seguirán transfiriendo y “perdonando” recursos fiscales a Pemex y la inflación se irá por arriba de lo esperado.

Mientras eso ocurre en la macroeconomía, las “trascendentales” y necesarias reformas del oficialismo contribuyan e frenar la inversión sobre todo nacional y extranjera en infraestructura donde la aportación pública se desplomó en más de 55 por ciento ante la falta de recursos financieros que se privilegiarán a los programas sociales que rebasarán el billón de pesos y el pago de intereses de la deuda soberana del país y la de Pemex.

La propia secretaría de Hacienda del alquimista coahuilense Edgar Abraham Amador Zamora reconoce en sus Precriterios de Política Económica, que los requerimientos Financieros del Sector Público harán que para este 2026, la deuda pública supere los 20 billones 489 mil millones de pesos.

Lo anterior implica que la deuda crecerá cuatro décimas más de lo previsto, es decir que del 54.3 por ciento del PIB previsto inicialmente, se pasará al 54.7 por ciento.

Las cifras fueron calificadas de históricas por parte de los especialistas quienes por esa razón justificarían que el Banxico de Victoria Rodríguez Ceja, a contrapelo del experimentado subgobernador Jonathan Heath, anuncie un descuento de al menos 25 décimas en las tasas de interés para dejarlas en 6.50 por ciento en mayo próximo, a pesar del aumento de la inflación.

Este hecho en sí mismo, fue visto por los analistas como algo muy negativo pues hace pensar que Banxico perdió su soberanía en política monetaria y ahora se ajusta a mandatos políticos dictados desde palacio Nacional. Si la traducción en los mercados se ve así, lo veremos reflejado en una mayor disminución de la inversión, en este caso extranjera.

Esa disminución o freno en la inversión en general, se ve reflejada en los datos del Inegi que sin duda al anunciar sus resultados en materia de crecimiento, nos confirmará la caída permanente en los principales rubros del crecimiento como son la construcción, manufacturas y la adquisición de maquinaria y equipos.

A raíz de ello, se explicará un crecimiento en la informalidad, cuyo porcentaje (54 por ciento) supera con mucho la formalidad, aunque para efectos oficiales, la suma de ambas se considera como empleo, donde la alquimia de Amador Zamora vuelve a actuar y convierte el plomo en oro.

El propio funcionario hace magia y ahora dice que el país va a crecer más de,oo esperado y no se diga 2027 en que se espera alcanzar entre 1.9 y 2.9 por ciento del PIB, tal vez porque se soltará más dinero regalado para comprar el agradecimiento de un mayor número de mexicanos, recursos que. sin respaldo de actividad económica, seguramente acelerarán inflación, sobre todo la subyacente, esa que encarece todo.

Para colmo, dicen que la apreciación del peso no sólo afecta a las exportaciones sino también la línea presupuestaria que se da a Pemex, a la cual se le otorgarán recursos presupuestales y reducciones fiscales por 59 mil millones de pesos, además de que de acuerdo con lo anunciado en palacio Nacional, se integrará en Banobras un nuevo fondo por 250 mil millones de pesos para proyectos de inversión petrolera donde el gobierno aportará, dicen, el 50 por ciento que seguramente será mediante bonos de deuda expedidos por la banca oficial.

Frente a estos números, la realidad dice que la inversión privada no aumenta; la reinversión de utilidades es de empresas ya establecidas o intercambian activos, pero a estas alturas no hay dinero fresco que sustituya la falta de gasto público en infraestructura de todo tipo, incluyendo la eléctrica, petrolera o civil.

Por ejemplo, si con Enriquer Peña se “robaron” los cerca de 500 mil millones de pesos anuales para inversión, la sustituyeron con inversión pública, facilitando la llegada de extranjeros, como sucedió en energía. Ahora, con las reforma revolucionarias y nacionalistas de la 4T, ya no se da el caso.

Así las cosas, el crecimiento como la seguridad, abasto de medicamentos, felicidad y fin de la pobreza, serán versiones del oficialismo que con la compra de lealtades fomenta el conformismo, la mediocridad y la corrupción que deriva de la impunidad como ahora sabemos ocurre en la exfamilia presidencial y sus cuates operadores de los negocios turbios del cártel de Tabasco.

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