Columna de opinión
Como vio que era buena, Dios separó la luz de las tinieblas
Mouris Salloum George
Desde Filomeno Mata 8
Y los “buenos mexicanos” vieron que robarse la luz es mejor. Así lo hicieron y durante el sexenio de Enrique Peña Nieto activaron los diablitos y se agandallaron 140 mil millones de pesos en energía, para no vivir en las tinieblas.
Ese es el quebranto patrimonial que durante el pasado sexenio resintió la empresa “productiva” del Estado, Comisión Federal de Electricidad (CFE), sólo por fallas no técnicas.
En 2008, cuando oteó los fines de la Reforma Energética de Felipe Calderón, el presidente de la Fundación Colosio del PRI, Francisco Rojas Gutiérrez advirtió que Petróleos Mexicanos quedaría en la condición de simple administradora de contratos. Brujo.
En 2013, cuando Rojas Gutiérrez avistó la Reforma Energética de Peña Nieto, prefirió renunciar a la dirección general de la CFE.
El primer secretario de despacho de la renovación moral de la sociedad había sido director general de Pemex. Sabía, pues, como masca la iguana de la corrupción.
A Rojas Gutiérrez lo sucedió en el mando de la CFE Enrique Ochoa Reza. Cuando el economista filósofo fue avisado de que pasaría a suplir a Manlio Fabio Beltrones en la dirigencia nacional del PRI, se promovió una sustanciosa liquidación por millones de pesos.
Esa no entra en la categoría de fallas no técnicas, sino en la de una abusiva prestación. Ahora Ochoa Reza goza de las dietas en la Cámara de Diputados.
Con toda cachaza, sin embargo, desde hace años el spot presentaba a la CFE como empresa de clase mundial. Por sarcasmos no paramos.
Las escaleras se barren de arriba hacia abajo
De acuerdo con la conseja popular, las escaleras de barren de arriba hacia abajo. Esta es una de las asignaturas pendientes en el combate a la corrupción pública, que cuesta a los mexicanos un billón de pesos al año.
Si los de arriba delinquen y la impunidad les permite salir ilesos de cualquier sanción, ¿por qué los de abajo no han de imitar el ejemplo?
Esa es la gran cuestión: La sanción sociala los criminales de cuello blanco dejó de operar cuando se estableció constitucionalmente que, los económicos, no son delitos graves. Si no hay penalización ni administrativa ni judicial, ¿para qué sirve el tribunal popular?
Pemex y la CFE dejaron de ser, al menos socialmente, “empresas productivas” del Estado con la Reforma Energética de Peña Nieto. Ahora sólo producen pus, por lo dicho en los primeros párrafos, ahora compartido democráticamente.
Lo que falta por saber es quiénes hurtaron al Estado la descomunal suma registrada en el sexenio peñista y si el hallazgo animará, por fin, a proceder conforme lo mandata la Constitución en materia de responsabilidades de los servidores públicos. La negligencia también es un crimen. Vale.
*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.
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