Columna de opinión
Ni para dónde hacerse. Corruptos y cómplices en las estructuras del gobierno
Emilio Trinidad Zaldívar
Documental Político
Emilio Trinidad Zaldívar
En México la impunidad y la complicidad de y entre autoridades son la ley. Aquí no se castiga a quienes de forma vil y descarada, dentro del gobierno, cometen todo tipo de delitos, omisiones, ilícitos, que en cualquier otro país ameritaría no solo la destitución sino la cárcel.
Ejemplos: el ex director de Seglamex, Ignacio Ovalle Fernández, que permitió un fraude monumental, sigue no sólo libre sino en un cargo en Gobernación; el titular de Migración, Francisco Garduño, que por su torpeza y negligencia murieron más de 40 migrantes, goza de cabal salud política y pasea su impunidad; Zoé Robledo, que por su cargo de director del IMSS ha hecho todo tipo de negocios con uno de sus hermanos y amigos, fue ratificado para seguir haciendo de las suyas.
Cuauhtémoc Blanco que dejó quebrado a Morelos y tiene una larga cola de abusos, corrupción, desvíos de recursos y complicidad con bandas criminales, es diputado federal.
Américo Villarreal y Rubén Rocha Moya, gobernadores de Tamaulipas y Sinaloa respectivamente, han sido señalados de sociedad con los narcos de sus entidades y tienen ensangrentado a sus territorios pero son protegidos por el capo mayor, aquel que se fue a La Chingada.
Para donde uno voltee, hay corrupción, mal gobierno, impunidad, nepotismo, negligencia, simulación.
Cuitláhuac García es otro caso de deshonestidad, abuso y torpeza política y fue premiado con un cargo menor.
Rutilio Escandón, el peor y más corrupto gobernador que haya tenido Chiapas (y si no que le pregunten a los ciudadanos de esa entidad), permitió la entrada de bandas delincuenciales y narcotraficantes pero le obsequiaron el consulado general de Miami.
Los militares (en muchos casos) también pasean su impunidad y se les señala en diversas zonas del país, de estar bajo el mando de narcotraficantes, a quienes lejos de combatir, custodian. Lo mismo sucede con policías federales (hoy Guardia Nacional), estatales y municipales, que se emplean como orejas y guaruras de ellos.
Caso muy sonado y señalado es el del ex secretario de la Defensa Nacional. El general Salvador Cienfuegos, fue detenido y liberado en Estados Unidos, no por ser presunto inocente de vínculos con el narcotráfico, sino por petición directa de Andrés Manuel López Obrador a Donald Trump durante el primer mandato del multimillonario empresario.
Este poderoso y arrogante presidente, que quiere dominar el mundo, desde entonces sabe que aquí en México se consiente, protege y se procura a políticos y militares de alto rango, asociados con los productores, distribuidores y traficantes de drogas.
Hay militares y marinos sumamente honestos, que saben que desde el más alto nivel del poder político, se protegió y asoció con los Chapos y los Mayos.
Esos honorables elementos de las fuerzas castrenses y de la Marina Armada de México, saben que el tabasqueño fue quien los procuró, evitó perseguir y detener y hay malestar en quienes tuvieron educación estricta para defender el honor, la lealtad y la patria. Se sienten defraudados, decepcionados, engañados y utilizados.
Hay políticos buenos y políticos malos. Lo mismo militares decentes y embusteros, pero, ¿son patriotas los soldados que sabiendo que Andrés Manuel López Obrador es corrupto y un gran delincuente se prestan para cuidarlo?
¿Esos elementos del desaparecido Estado Mayor Presidencial que protegen su finca en Chiapas con cargo al erario público, son honestos y así es como defienden y cuidan el concepto de Patria? ¿Protegiendo a un traidor y traficante de promesas, engaños, corrupción e impunidad?
López Obrador tiene claro que si se descuida tantito y si los soldados que lo custodian se hacen de la vista gorda, el expresidente podría ser detenido por fuerzas especiales de nuestro vecino del norte.
Ojalá hasta contribuyan a su detención. Eso sí sería patriótico, de lo contrario, estarían faltando a su palabra y compromiso de defender al pueblo y el bien común. No se entrenaron para cuidar al mayor narco y ladrón de México.
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