Por Alejandra Del Río
La presidencia de Claudia Sheinbaum entró en 2025 con un mandato inusitadamente sólido: triunfo arrollador en las urnas, coalición legislativa dominante y la promesa de consolidar —y “elevar”— la llamada Cuarta Transformación del país. Sin embargo, el análisis crítico más reciente publicado por The Economist lanza una advertencia profunda: la estrategia política y de gobierno, lejos de ser evolución, puede estar configurando una nueva forma de precarización institucional que amenaza la estabilidad democrática y la eficacia de las reformas.
En mi libro la izquierda en México es uno de los últimos mohicanos de la ola izquierdista latinoamericana a las que por sus desastrosos resultados económicos sus desigualdades sociales y su falta de crecimiento apuntan cada vez más a la catástrofe que sumada al apoyo del gobierno norteamericano al conservadurismo y la derecha están arrasando en Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Honduras y por lo que se lee próximamente Colombia y sigue también Brasil, lo que dejaría a México, Cuba y Nicaragua como los huérfanos del comunismo latinoamericano, desde la caída de Maduro en Venezuela.
Desde su llegada a Palacio nacional Sheinbaum ha insistido con un estilo de gobernanza centralizado y poco tolerante a contrapesos institucionales. Uno de los ejemplos más polémicos —y que The Economist destacó— es la reforma profunda al sistema judicial mexicano, que reconfigura cómo se eligen y supervisan jueces federales, generando críticas de amplios sectores sobre riesgo a la. Caída en una franca dictadura
La advertencia del análisis internacional es clara: la concentración de poder central puede ser su principal vulnerabilidad.
Además, la polarización política —intensificada por un discurso gubernamental que fusiona Estado y partido— genera fracturas sociales que minan consensos básicos, imprescindibles para cualquier agenda de largo plazo.
Económicamente el “optimismo oficial” contrasta con vulnerabilidades profundas en inversión privada, competitividad y confianza empresarial.
De que sirve que la Presidenta cité a los 7 economistas más distinguidos del país si los oye pero no los escucha, suena a que ya vio muy cerca las amenazas de Trump y la macro crisis del endeudamiento que heredó del Sr. Lopez y su recua de bandidos a los que no les alcanzaron los dineros mal habidos del narco para pagar las dádivas electorales y la corrupcion fulminante.
Que lejos está Scheinbaum de Mike Carney el 1er ministro y gran estadista canadiense en su discurso de Davos que tiene una clarísima hoja de ruta para la renegociación del tratado de libre comercio, mientras acá improvisamos barbaridades como poner 50% de aranceles a China por complacer, que no nos suma puntos en una negociación, mientras Canadá firma acuerdos con China para tener alternativas de frente a la misma.
Gran diferencia entre un verdadero estadista y una mediocre estatista.
El gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta hoy un doble desafío: sostener sus promesas de transformación social sin sacrificar la integridad institucional, y mantener cohesión política sin caer en la trampa del control hegemónico. La evaluación crítica —como la de The Economist— no es meramente una queja retórica, sino una advertencia estratégica: una democracia sólida no se construye desde la concentración del poder, sino desde la distribución inteligente de responsabilidades, contrapesos y rendición de cuentas.
Si el rumbo se corrige, México podría transitar hacia un modelo más plural y eficaz. Si no, la ilusión de una Cuarta Transformación podría diluirse en los mismos mecanismos de desgaste democrático que prometía combatir.





