LA RETAGUARDIA
ADRIANA MORENO CORDERO
Al parecer, la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, -que dicho sea de paso-, no acaba de quedar en su versión final, a estas alturas, camina sobre un hilo, o por lo menos eso parecía ayer, cuando las rémoras del partido Morena, el PVEM y el PT se levantaron de la mesa de discusión para la controvertida reforma y, según se sabe, a razón de qué tuvo que meter su cuchara ni más ni menos que la flamante dirigente del partido guinda, Luisa María Alcalde, sí, la misma que asegura que varios países de Europa observan maravillados el sistema de Salud que instauró en México el expresidente Andrés Manuel López Obrador, tan cerca de Dinamarca, pero ese, es otro tema.
Sin embargo, hay que precisar que los dislates de la exsecretaria de Gobernación son cotidianos, lo que deja ver, sin duda, que como operadora política, tiene muy poca capacidad.
Tal parece que Alcalde Luján le subió a su soberbia y continuó con aquello de eliminar a los legisladores plurinominales así como los recursos destinados a los partidos políticos. Por eso, los coordinadores parlamentarios de Morena en el Congreso, Ricardo Monreal y el debutante senador Ignacio Mier Velazco tuvieron que salir prácticamente volando a Palacio Nacional a la acostumbrada reunión de los lunes con la presidenta, pero esta vez teniendo como “foco rojo” la tan llevada y traída reforma electoral.
Con razón también, no cesan los comentarios de que Pablo Gómez debería renunciar a la Comisión presidencial para analizar este tema, porque es otro que en nada ayuda a sus ahora correligionarios, empezando por la mismísima Sheinbaum.
Es necesario insistir en que para el caso, los votos del PVEM y PT son súper indispensables para lograr las dos terceras partes de votación, por lo que Morena no se puede dar el lujo de despreciarlos y en este contexto, los tiempos se agotan para los guindas.
Para que la señalada reforma quede, debe pasar, además de la aprobación, por 17 Congresos locales y obtener votación igualmente aprobatoria, sin embargo, el año electoral comienza en septiembre y el requisito indispensable es que 90 días antes, la reforma electoral tendría que estar más que planchada y aprobada y todo indica que los tiempos no alcanzarían.
Quizás sea muy osado señalar que vistas así las cosas, podría no haber reforma electoral, pero a como se van dando las circunstancias, no es descabellado
SI ES PARA RETROCEDER, NO HAY PRISA, QUE SE TARDEN: KENIA LÓPEZ
Por su parte, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, afirmó, y con mucha razón, que no existe urgencia para aprobar una reforma electoral que, como la que pretende imponer Palacio Nacional y Morena, represente retrocesos democráticos.
Lo anterior es totalmente cierto; la reforma de Sheinbaum Pardo está plagada de trampas para imponer una dictadura argumentando que la democracia debe ser barata y eso no puede darse porque lo que en el fondo quiere la inquilina de Palacio Nacional, es maniatar a la democracia y eliminar a la oposición.
Retomando lo dicho por la diputada López Rabadán sin duda lo aconsejable, o más que eso, lo que debe ser, es que la controvertida iniciativa tendría que cambiar de tajo para volverse una que fortalezca la pluralidad, garantice elecciones libres y evite la intervención del crimen organizado; así sí será bienvenida en el Congreso.
“Si es para retroceder, no hay prisa, que se tarden… llegará cuando tenga que llegar (la reforma electoral), y en la Cámara de Diputados la analizaremos, debatiremos y ojalá por el bien de México que el crimen organizado no meta las manos en las campañas”.
El mensaje para el oficialismo está más que claro, pero, finalmente, ¿Morena logrará convencer a sus rémoras para que regresen a la mesa?
No hay que soslayar un detalle: hace varias semanas, el propio diputado Ricardo Monreal, al hablar al respecto, reconoció que sí existe el riesgo de que la tan llevada y traída reforma electoral no se concrete.
En esa ocasión y luego de las declaraciones del coordinador del PT en San Lázaro, Reginaldo Sandoval de que no era necesaria dicha reforma porque el oficialismo tenía todo el poder, así en una especie de decir ¿por qué cambiar lo que funciona bien?, el presidente de la (JUCOPO) en San Lázaro, declaró: “Si no se logra el acuerdo, ¿qué caso tendría que se presentara? Es decir, sí hay esa posibilidad en el Congreso”.





