La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
Qué perjudica más ¿el derrame o los moditos?
Francisco Xavier Martínez, fundador de TerraVida e integrante de la Red del Corredor Arrecifal del Sureste del Golfo de México, señaló que, desde el 20 de febrero, compañeros en Campeche reportaron la presencia de un ‘ojo negro’ frente a las costas de dicha entidad.
Desde el domingo primero de marzo, hubo información documentada en medios de comunicación y redes sociales, de contaminación con chapopote en playas de Pajapan, al sur de Veracruz. Las autoridades permanecieron calladas.
Cuando las manchas del hidrocarburo comenzaron a ser detectadas en Alvarado, a pocos kilómetros del puerto de Veracruz, llegó el apremio y se instaló un Puesto de Comando Unificado para atender el asunto.
Ayer, la gobernadora Rocío Nahle, informó que el derrame provino de un barco que hacía trabajos para una empresa petrolera privada frente a las costas de Tabasco, en la zona de Sánchez Magallanes, para mayor precisión. El saldo: 230 kilómetros de litoral y 39 comunidades afectadas, de acuerdo a los ambientalistas.
En resumen, pasaron 17 días desde el primer avistamiento hasta el establecimiento del Puesto de Comando Unificado, nada extraño, porque lo mismo ocurrió con el derrame, ese sí de PEMEX, en el Río Pantepec el pasado octubre, primero se supo en las redes sociales y días después comenzaron los trabajos de remediación.
Hay que deslindar responsabilidades y que los responsables reparen el daño, pero, también, es necesario determinar las fallas administrativas ante la perniciosa lentitud de respuesta.




