Por Deborah Buiza
¿Te ha pasado que, antes de intentar algo nuevo, tu mente ya imaginó todo lo que podría salir mal? ¿Que incluso antes de comenzar ya sientes nervios, dudas o miedo por lo que podría suceder? A veces, no es lo que ocurre lo que nos detiene, sino la forma en la que lo pensamos. Hoy quiero presentarte a Mira Luma, una cervatilla con una perspectiva especial.
En el Bosque del Viento Vivo vivía una pequeña cierva de ojos hermosos y enormes: dulce, amigable, bondadosa y con un corazón de acero, fuerte y guerrero.
Pero, como les pasa a muchas personas inteligentes, se daba cuenta con mucha facilidad no sólo de lo que podía pasar, sino también de todo lo que podía no pasar e incluso de lo que podía salir mal. Esta habilidad de ver muchos escenarios posibles a partir de un solo evento no siempre jugaba a su favor, ya que en ocasiones le causaba malestar y estrés.
A Mira Luma también le gustaba la aventura, aprender cosas diferentes e intentar cosas nuevas. Tenía una gran lista de experiencias por vivir; sin embargo, a pesar de su energía y su buena intención, su mente a veces le jugaba chueco:
—¿Qué tal si sale mal?
—¿Y si ya estoy muy grande para intentar eso?
—¿Y si nadie en mi familia ha hecho algo parecido?
A pesar de estas ideas, ella no se detenía, seguía adelante y se enfrentaba a las situaciones. Había decidido no dejarse vencer por esos pensamientos y, por lo general, obtenía buenos resultados. Aun así, esas voces seguían ahí y no le permitían disfrutar del todo.
Un día decidió que quería aprender teatro. Durante meses tomó clases: era muy participativa y ponía mucho empeño en los ensayos; siempre trataba de dar lo mejor de sí.
El día del cierre del curso presentarían la obra final, una obra a la que habían dedicado mucha energía. Detrás de la cortina, la cervatilla observaba cómo se iba llenando el teatro. Alcanzaba a ver a su familia y amigos, que habían ido a apoyarla, y de repente sintió una punzada en el pecho. Comenzó a ponerse muy nerviosa.
Era la primera vez que lo hacía y le preocupaba hacerlo bien…
“¿Y si sale mal?”
“¿Y si me equivoco?”
“¿Y si no sirvo para esto?”
“¿Y si se burlan de mí?”
La Lechuza Sabia, que estaba detrás del telón observando todo, notó cómo el bello rostro de Mira Luma se ensombrecía por la preocupación y, como si pudiera leer sus pensamientos, le dijo:
—¿Y si pruebas cambiar el “estoy muy nerviosa… y si me equivoco…” por “esto es emocionante, sé hacer esto y será divertido”?
Mira Luma la observó con sus grandes ojos y, sin tiempo para responder —pues estaban a punto de dar la tercera llamada—, asintió con la cabeza. Respiró profundo, cerró los ojos y se dijo en silencio:
“Esto es emocionante… esto será divertido”.
Tercera llamada…
Mira Luma salió a darlo todo en el escenario. No solo mostró lo que meses de ensayo habían construido en ella, sino que puso el corazón. El público se emocionó con su actuación, y ella disfrutó las luces, la música y cada instante. Fue un momento realmente maravilloso.
Cuando la función terminó, el público aplaudió con entusiasmo, y ella se emocionó hasta las lágrimas.
Después de la función, Mira Luma siguió practicando esos pequeños giros de pensamiento. Cambiaba el “está muy difícil” por “es solo una prueba, puedo intentarlo”; si fallaba, transformaba el “no podré lograrlo” en “solo tengo que volver a intentarlo”.
Con la práctica, algo empezó a cambiar: ya no se enfrentaba a las cosas desde el mismo lugar. Cuando algo la ponía nerviosa, probaba decirse: “esto es emocionante”.
En otras ocasiones intentaba con:
—Esto es divertido.
—Esto es un reto.
—Esto es una aventura.
—Esto solo una práctica…
También entendió que no siempre funcionaba. Que hay situaciones que simplemente son lo que son, y no hay forma de romantizarlas o transformarlas. Pero en aquellas en las que sí se puede, vale la pena intentarlo.
Y así es como te lo cuento: que hay situaciones que podemos resignificar para disfrutarlas más o para salir adelante de la mejor manera posible. Que, al jugar con el cambio de perspectiva, la vida puede volverse más interesante, emocionante… o más ligera.