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¡Viene el Rey al Mundial!

Por Arturo Sandoval

“El fútbol es la única religión que no tiene ateos”. Eduardo Galeano.

Todo es felicidad en todos los sectores de la derecha. Algunos practican el seseo a diario, desayunan tortilla española, el domingo paella y, jamón serrano sabor avellana, sin faltar vinos de Rioja. En algunas salas de esos hogares, se verán fotos del Rey en su vida de lujos; del Rey padre junto al precioso elefante que asesinó.

Los príanistas alistan sus lenguas para limpiar las suelas de botas y zapatos del Rey, vestirán camisetas de la selección española, del Betis, del Barcelona, del Real Madrid.

Los asistentes al juego inaugural y en el de España vs Uruguay, el 26 de junio en el estadio Akron de Guadalajara, son privilegiados muy, muy ricos; digamos: el 95% de conservadora derecha. Súper listos para conseguir un espejito de la Corte del Rey, aunque sólo presuman que los saludó porque se sentó frente a ellos al otro lado del estadio. Muchos de ellos envuelven parte del País para ofrendarlo al Rey.

Claudia Sheinbaum no asistirá a ningún juego del Mundial: acertada decisión para evitar una probable rechifla del público con dinero de sobra para 10 boletos en cada partido; desde luego, forman parte de los racistas, clasistas, misóginos, machistas y muy destrozados por pérdida de privilegios en estos 7 años. Pero también, Sheinbaum no será parte del juego mercadotécnico de la FIFA, ni de patrocinadores causantes de obesidad ni de casinos que exploten su imagen al lado de sus productos. Eso sí, si los Pumas se coronan esta semana, quizás vaya Claudia al estadio o los reciba en Palacio Nacional.

Casos diferentes en la Olimpiada de 68, mundiales de 1970 y de 1986, con asistencia del pueblo y clase media; donde en los dos primeros asistió Gustavo Díaz Ordaz y al de 86 Miguel de la Madrid; vaya enormes rechiflas recibidas por estos tenebrosos Presidentes de la peor fama. Si estos mismos públicos asistieran a este mundial, Claudia Sheinbaum sería aclamada con porras y cantos en su honor, como sucede en el Zócalo y en todos los lugares de la Republica en sus giras semanales.

Los admiradores y admiradoras de la Corona, sin recursos suficiente para ir a los estadios, seguramente armarán una serenata donde el Rey duerma. En grande número harán presencia los pobres de derecha con banderas y calcomanías rojas y amarillas pegadas en sus combies, taxis y camionetas de servicio. Otros con un poco más de recursos verán los partidos en restaurantes y cantinas españolas y gritarán ¡Viva el Rey! cuando aparezca en la tele.

NOTA: la realidad, va a ser el mundial más desangelado por la ausencia del pueblo en un deporte que le pertenece históricamente; por una selección dirigida por anacrónico entrenador, por no tener acceso a ver los partidos ni en el estadio ni en televisión de paga, por ocuparse más en salir adelante en sus trabajos y en la escuela. Daría lo mismo si este mundial se jugase en Asia, así de lejos está ahora este Mundial del pueblo.

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