NEMESIS
Fernando Meraz Mejorado
Este es un circo sin lonas ni cuerdas reales, armado con discursos, fotos espectaculares gigantes y promesas que vuelan como papeles al viento. El espectáculo de la próxima elección política no tiene grandeza, ni ideas, ni alma.
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En el centro de la pista, los aspirantes danzan al ritmo de una sola voz: la del que manda. No traen propuestas, ni planes, ni visión de futuro. Solo un guion aprendido: repetir cada palabra, aplaudir cada gesto, reír cada chiste, aunque no tenga gracia. Su pobreza ideológica es evidente: no defienden nada más allá de su propio acceso al poder. Sus pocas luces no les alcanzan para entender que la política es servicio y dignidad; para ellos es solo un juego de obediencia.
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Se humillan sin pudor. Se dicen compañeros, pero actúan como súbditos. Pelean por quién imita mejor al jefe, quién se levanta más rápido, quién rinde el homenaje más exagerado. Niegan lo que antes decían, alaban lo que criticaban, doblan la columna vertebral hasta perder la forma. Creen que es habilidad o lealtad, sin ver que se arrastran por un favor, regalando su honor y convirtiendo la política en algo vacío y triste.
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Mientras arriba aplauden esas acrobacias de servilismo, abajo, fuera del círculo de poder, vive la gente de siempre. Observan todo con el corazón apretado. No ven espectáculo, sino la realidad dura que les toca. Lo que tienen entre manos es el bocado amargo que el sistema les deja: salarios insuficientes, servicios que faltan, caminos rotos, esperanzas que se apagan.
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Mastican ese pan duro mientras ven pasar a candidatos que prometen cambiarlo todo, pero que solo quieren llegar al mismo lugar de los que ya están. Saben bien: este circo se arma cada elección, cambian los payasos pero los trucos son iguales. Y cuando baje el telón, la realidad seguirá pesada para quienes siempre se han tenido que conformar con migajas.
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Arriba, el espectáculo de la dignidad perdida; abajo, el silencio de quienes cargan todo el peso. Una elección más, y la misma pregunta sin respuesta: ¿cuándo dejará la política de ser circo para servir de verdad?–oOo–