La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
Parafraseando a YSQ, diremos que hay muchos inmoralmente victoriosos
El diputado federal morenista, Zenyazen Escobar García, está metido en un enredo de tal magnitud, que todo intento de justificar su conducta lo hunde.
Un yate machuchón, denominado Squalo, se incendió en la Riviera Veracruzana, el desarrollo inmobiliario más ostentoso de buena parte del sureste del país. En escena aparece el legislador, al que se menciona en los corrillos, como propietario de la embarcación.
Zenya dice que no es de él y afirma que ‘pasaba por ahí’ en una moto acuática junto con su hija, al ver la conflagración, heroico, acudió al rescate de las víctimas, cuatro guapas mujeres, todas funcionarias del gobierno estatal. Suponemos que pensaba arrojar a su retoño al agua, para subir a las atribuladas señoritas.
Curiosamente, el susodicho señaló el nombre del presunto dueño de la ‘lanchita’ y resultó ser un constructor beneficiado con obra pública cuando (Zenya) fue titular de la SEV, luego, cambió la versión, para decir que pertenecía a una empresa que lo rentaba.
Pero más allá de cual sea la verdad, la pregunta obvia es: ¿qué hace un afamado integrante de la 4T en una zona de diversión de los ricos entre los ricos?
No hace mucho, Escobar se ganaba la vida como stripper y luego como profesor, ahora, como documentó el portal versiones.com.mx, usa bermudas de casi siete mil pesos, además, contradice al jefe de jefes, cuando pregonaba: con un doscientón basta para pasar el día.
Por sus hechos, no por sus dichos, los conoceréis.